Texto : Enrique Jose Carelli

«Vinos y ruido de motores en tierras mendocinas».
Rally de las bodegas

El boom del turismo del vino o el llamado eno-turismo es un fenómeno que renueva cada día sus alternativas. Una de ellas es el clásico Rally de las Bodegas, denominado este año Copa Park Haytt Mendoza, que celebró su cuarta edición del 16 al 18 de marzo de 2006. El epicentro del maravilloso evento automovilístico fue esta ciudad y a partir de allí el recorrido cubrió un total de aproximadamente quinientos kilómetros entre caminos de montañas y viñedos. La organización, realmente impecable, estuvo a cargo de Mendoza Clásicos a través de su presidente Alejandro Boverman, el Porsche Club de Argentina encabezado por Hugo Pulenta y Palmares Open Mall. Se contó con el auspicio del Gobierno de Mendoza a través del Ministerio de Turismo y la fiscalización del Comisario Deportivo designado por el Automóvil Club Argentino, Sr. Claudio Scalise.
El evento transcurre degustando vinos, disfrutando de buena gastronomía, recorriendo bodegas,  distendiéndose en medio de un paisaje espectacular en plena época de vendimia y elaboración de vinos, apreciando las diferentes calidades e indagando más allá de la botella.
Por los caminos del vino partimos los corredores con nuestras máquinas: Bugatti, Porsche,
  Mercedes-Benz, Ferrari, Alfa Romeo, Jaguar, Triumph. Algunos de estos modelos revolucionaron la locomoción  y son piezas buscadas, cotizadas y admiradas que tienen clubes de fans y mercado en todo el mundo. Autos que al parar frente a un semáforo provocan suspiros, reciben bocinazos, felicitaciones, pulgares hacia arriba, piropos, despiertan nostalgia en el que los tuvo o conoció, y en los jóvenes gran admiración, por lo que sus dueños invierten tiempo y dinero en restaurarlos.
El público mendocino nos observa en las pruebas que se realizan en Palmares Open Mall el primer día y en la largada en el Hotel Park Hyatt Mendoza los dos días siguientes.
La competencia se realiza con un máximo de ciento cincuenta vehículos en la categoría FIVA (Federation Internationale Vehículos Anciens), que admite autos de más de veinticinco años,  y  por otro lado la clase Porsche  que acepta  los modelos hasta el 2006. Ambas categorías tienen clasificación por separado.
El primer día  nos concentramos todos en Palmares Open Mall,  para acreditación de autos y pilotos y recepción del material a usar en la carrera con todas las precisiones, el reglamento, las hojas de ruta por etapas, el carnet de ruta con los controles horarios y controles de paso, circuitos y horarios para los días que dura el evento. También se realiza allí la primera prueba con presóstatos, que consiste en tomar el tiempo cuando la rueda delantera del auto pisa una manguera perpendicular a un control donde los relevamientos son tomados a la centésima de segundo sin tolerancia alguna. La confección de la hoja de ruta, control de tiempos y clasificación está a cargo de la Escudería Norte de Buenos Aires que, reconocida por todos los pilotos por la precisión y exactitud en su tarea, se moviliza al igual que toda la organización, en unidades provistas por Honda Argentina S.A, ploteadas especialmente para el evento. 
Luego se realiza un coctail de bienvenida para todos los integrantes de la caravana donde, debido a que el evento ya se ha convertido en un clásico, son usuales las expresiones: el Rally de las Bodegas se hace en marzo  en “La ruta del Vino”, en el “Wine Tour” o en  “El camino del Vino”.
El segundo día partimos del Hotel Park  Hyatt  Mendoza hacia la bodega Nieto Senetiner (propiedad de Gregorio Pérez Companc) en calle Guardia Vieja, donde se sirve un refrigerio con sus vinos. Esta etapa se caracteriza por encontrar controles de paso, controles de odómetro con el objeto de establecer diferencias existentes entre la distancia real y el instrumento de medición del auto, entre otras pruebas. Mientras tanto se recorren paisajes placenteros entre el fondo de la imponente cordillera de los Andes  y viñedos que enmarcan el camino ante el paso de los viejos autos, verdaderos íconos automovilísticos, y los modernos con tecnología de ultima generación.
Desde allí se continúa por la ruta nacional Nº 7  hasta Potrerillos superando la represa del mismo nombre y luego hasta Uspallata en camino de montaña atravesando los túneles a la vera del río Mendoza, característico por sus aguas turbulentas y cristalinas de deshielo. Allí los pilotos somos agasajados con un almuerzo campestre en el cuartel de artillería de montaña Nº 8. En la tarde volvemos a Mendoza terminando esta primera etapa por los caminos del vino con un ágape en los jardines de la Bodega Norton, donde se estacionan todos los autos rodeados de viñedos y visitamos sus cavas de añejamiento en barricas de roble, ambiente ideal para la crianza de los vinos. Así entre varietales y bi-varietales, vinos estacionados, jóvenes, aromáticos, frutados, con color o cuerpo robusto, se termina esta etapa que llena las bocas y los ojos con sensaciones placenteras.
La segunda etapa comienza partiendo nuevamente del Hotel Park Hyatt Mendoza y desde allí nos dirigimos hacia la localidad de Luján de Cuyo, arribando a la remodelada bodega Tapiz. Allí se realizan pruebas de manejo entre viñedos, y posteriormente se comparte un refrigerio degustando sus vinos. Posteriormente salimos con rumbo a Valle de Uco por Los Cerrillos para llegar a la Bodega Flecha de los Andes en Vista Flores donde se sirve un almuerzo degustando nuevamente sus  vinos.
Se retorna por el denominado corredor productivo hasta llegar a la moderna Bodega Catena Zapata en calle Cobos de Lujan de Cuyo en la zona de Agrelo frente del Cordón del Plata. Ésta impacta por su diseño arquitectónico ya que la misma representa una grandiosa construcción piramidal que evoca el esplendor de la cultura Maya. Nicolás Catena, el dueño, considera que la cultura maya representa a la civilización más avanzada de las Precolombinas en América y por eso le pareció apropiado usar este estilo para su bodega.
Habiendo recorrido estas maravillosas rutas del vino, se llega a Palmares Bureau donde se realiza la cena de clausura con el excelente catering del hotel Park Hyatt Mendoza, luego la entrega de premios y una emotiva despedida con la promesa de volver el próximo año.
Al regreso se recuerdan historias y tradiciones vitivinícolas, acompañadas de la última tecnología en los procesos de elaboración. En general se recepcionan vivencias de los primeros titulares de los emprendimientos bodegueros, muchos de ellos inmigrantes fundadores de las bodegas que hoy salen a conquistar nuevos mercados.
Entre prueba y prueba  se recorre el camino que sigue la uva, desde la viña, hasta que llega a la botella. Al final quedan los brindis y los vinos del lugar.
Y para terminar, en el fondo tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y decir que este clásico Rally de las Bodegas pone a prueba nuestra verdadera pasión por los autos sport y clásicos, dentro del entorno de un paisaje majestuoso, dominado en todo momento por la Cordillera de Los Andes. Los caminos de montaña que serpentean entre macizos de piedra, túneles horadados en la roca,  y aguas puras de deshielo, hacen disfrutar cada curva del camino y cada trepada mientras nos deslizamos a través de ellas con autos antiguos y  con aquellos de última tecnología del mundo. Los coches se sienten como un guante hecho a medida para nosotros en la montaña y los motores rinden al máximo cualquiera sea el esfuerzo a que los sometamos, promoviendo una simbiosis única entre la máquina y el hombre.
Al retornar al valle luego de cada etapa, la quietud nos hace pensar en la esperanza de nuevos frutos de la vid, sintiendo su elixir como complemento maravilloso de nuestro espíritu de aventura. Así vamos acumulando comentarios y anécdotas  durante la jornada y también año tras año, quedando en nuestros recuerdos, maravillosas expresiones de haber vivido, y por que no, de haber bebido.
Y al crepúsculo, extendido en esta zona por la presencia de la cordillera, compartimos entre amigos una copa de vino, mudo testigo de nuestras experiencias en la ruta, disfrutando la bebida más antigua de la humanidad, con el marco divino de la naturaleza en su máxima expresión.

 

Paradas con estilo

Cada una de las bodegas que se visitan durante el recorrido podría contar su propio relato, todos ellos marcados por las aristas del devenir histórico, comercial y cultural de nuestro país, impregnado en la actualidad de un fuerte acento globalizador.
Por ejemplo, la Bodega Norton está dirigida por Michael Hallstrick, hijo de la famosa Maia Swarowsky, dueña de una de las cristalerías más afamadas del mundo. Al momento del Rally inauguraba una ampliación de sus instalaciones que la convierte en una de las más grandes de la provincia de Mendoza.
La Bodega Flechas de los Andes forma parte de un proyecto francés conocido como “Clos de los 7”, ya que se refiere a siete bodegas ubicadas en el mismo paño de viñedos, propiedad de las familias Rothschild y Dassault.  Ésta, la tercera del emprendimiento, se inauguró una semana antes del Rally, con la presencia de sesenta invitados especiales llegados directamente de Francia.

Como siempre, aparece la excepción que confirma la regla: la Bodega Tapiz fue comprada por la Familia Ortiz, de Buenos Aires, a la empresa californiana Kendall Jackson revirtiendo, de este modo, una práctica instalada en los últimos años que acentuaba la venta de viñedos y bodegas a extranjeros.


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