Texto: Elisa Bearzotti
«Camino de postas y viejas casonas familiares».
Estancias Cordobesas
Encendida de pasiones libertarias y adornada con el lustre académico, Córdoba, la provincia mediterránea, tuvo desde temprano un importante rol en el devenir histórico y político de nuestro pueblo. Debido a su ubicación estratégica constituía, ya en la época colonial, un punto insoslayable entre el Alto Perú y el Puerto de Buenos Aires, y por ella transitaron, dejando sus huellas perennes, los viajeros que se atrevían a realizar el extenso recorrido a través del Camino Real.
Al principio lo hicieron los conquistadores hispanos. Luego, los misioneros de las distintas órdenes religiosas. Llegado el período independiente, estos caminos y postas fueron testigos del paso de los ejércitos patriotas comandados por Belgrano, San Martín, Balcarce, Rondeau y Ortiz de Ocampo; y del tránsito azaroso de hombres que marcharon a la tragedia, como Facundo Quiroga y Lavalle.
Pero aún antes, estos senderos ya estaban habitados por nuestros pueblos originarios quienes estamparon aquí su cultura y sus desvelos. Por lo tanto, hoy también cobijan invalorables testimonios de su presencia, conformando un rico patrimonio con sitios arqueológicos indígenas y prehispánicos.
En la zona del Norte y Sierras Chicas se encuentran los establecimientos que guardan las mayores reliquias de nuestro pasado, muchos de ellos transformados en centros destinados al turismo rural. La estancia de San Pedro Viejo data del Siglo XVIII. Sus construcciones fueron solicitadas por Jerónimo Luis de Cabrera (fundador de la ciudad de Córdoba) a su hijo Pedro -a quien luego le fue entregada en merced- con el fin de contar con un lugar de recambio y abastecimiento de ganado, de descanso y espiritualidad para aquellos que recorrían miles de leguas desde y hacia el Alto Perú. En sus tierras se erige la capilla más antigua de Córdoba. Su estilo macizo con una torre cuadrada y un pequeño atrio cobija a San Pedrito (el patrono de la región), una talla que data del siglo XVI. Junto a la capilla se encuentra La Posta, un casco de estancia hecho de barro, piedra, agua y fuego. Sus paredes de adobe, los techos a dos aguas de varas de quebracho macizo y recubierto de tejas, y las aberturas de madera de algarrobo revelan los trazos del más puro estilo colonial.
La Estancia Dos Lunas, se levanta airosa en los Altos de Ongamira, antigua tierra de comechingones, un pueblo belicoso, con poco espíritu de integración. Cuenta la leyenda que durante las luchas con los españoles, desde la cumbre del cerro, se burlaban de los guerreros hispánicos cuyos viejos arcabuces no tenían el alcance suficiente para llegar hasta allí. Pero los jinetes realistas no tardaron mucho en descubrir la posibilidad de trepar con sus cabalgaduras, y entonces las risas y provocaciones se transformaron en gritos de guerra y lamentaciones. Dicen que los indios no soportaron ser vencidos, y sin pensarlo, se arrojaban desde lo alto para morir con el orgullo intacto. Hoy, la casa que alberga a los visitantes, es un antiguo casco de estancia de más de cien años, que fue reciclado conservando su estructura original.
En las Sierras del Norte, el viejo "Camino Real" invita a descubrir indelebles capítulos de nuestra historia. Una posta que servía de reposo a los españoles que iban hasta las minas de Potosí, hoy se ha transformado en lugar de descanso y recreación: La Posada Camino Real. A poca distancia se encuentran las estancias jesuíticas de Santa Catalina, Jesús María y Caroya, declaradas recientemente por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Santa Catalina llegó a tener sesenta y cuatro mil quinientas hectáreas y uno de sus puestos - Corral de Piedras – se ha transformado hoy en la famosa Estancia La Paz. Testigo privilegiado de la vida política y social del país, fue propiedad de Julio Argentino Roca, dos veces Presidente de la Nación en los periodos 1880-1886 y 1898-1904. El la mencionaba con alegría y deleite: “La Paz ha sido mi refugio desde que me instalé en Buenos Aires. Allí paso todos mis veranos, gozando de la cascada natural que forma un lugar para bañarse muy agradable, aprovechando un parque que ha crecido y se ha refinado con el tiempo y disfrutando, en fin, de la fresca hospitalidad de la vieja casa…”
Por otra parte, la geografía cordobesa es muy diversa: la llanura ocupa las dos terceras partes del territorio, mientras que las sierras presentan tres tipos de relieves dominantes, es decir los cordones montañosos dispuestos longitudinalmente de norte a sur, las planicies elevadas o “pampas” y las depresiones o valles. Esta característica, unida a un denso sistema hídrico conformado por arroyos, ríos y lagunas, y la benignidad del clima de tipo continental, hicieron que la provincia mediterránea se consolidara como lugar turístico y de reposo desde los primeros años de la Nación.
Muchos de los establecimientos rurales actuales han sido en sus inicios, lugares destinados a la recuperación de quienes sufrían alguna dolencia respiratoria o simplemente querían disfrutar del clima y el suelo cordobés. Un ejemplo de ello es El Potrerillo de Larreta, surgida a partir de la compra que hiciera el Dr. Enrique Larreta en 1918 sobre algunas tierras que habían pertenecido a la estancia jesuítica de Alta Gracia. Enseguida se comenzó a edificar la casa principal, que aún conserva los baños de la época con artefactos ingleses y franceses, objetos originales, piezas de arte del Alto Perú y cuadros cuzqueños del S XVIII, además de una rica serie de arte español que formaba parte de la colección privada del fundador.
También José María Arias Moreno decide intentar en Córdoba una cura para la tuberculosis que lo aquejaba. En 1895 comienza a construir una casita de adobe y un palomar en la región de la Quebrada del Tigre, en el Valle de Traslasierra. Ese fue el germen de la Estancia La Constancia, que luego perteneció a María de la Plaza, sobrina de don Victorino de la Plaza, ex Presidente de la República en el período 1914-1916, quien le hizo importantes reformas. No muy lejos de allí, al pie de las sierras grandes en el Valle de Calamuchita, se encuentra la Estancia La Granadilla. Data de 1883 y toma su nombre de un antiguo paraje de la zona, brindando servicios de hotelería desde 1935. Por estas tierras bajaba al Valle el Padre Gabriel Brochero, conocido como “el cura gaucho”. La propiedad fue adquirida por un inglés poco después de la Primera Guerra Mundial y posteriormente se transfirió a distintos dueños que han continuado mejorando sus instalaciones.
Hoy, los distintos establecimientos rurales abren sus tranqueras a visitantes nacionales y extranjeros, invitándolos a disfrutar del contacto con la naturaleza y a descubrir multiplicidad de paisajes, a través de cabalgatas, recorriendo senderos, contemplando las salidas o puestas de sol en la pampa o percibiendo los azules de los cerros al atardecer. Cada uno posee la peculiaridad del espacio geográfico donde se inserta. La llanura atrapa con su particular inmensidad, el ganado pastando en las praderas, las lagunas o los cursos de agua con sus pajonales y una rica fauna para el avistaje de aves. Mientras que los establecimientos de montaña se definen a través de la riqueza de la geomorfología que permite ascender a los cerros, disfrutar de la textura de la flora autóctona o cabalgar por bosques de coníferas escuchando el canto de los pájaros.
Con siglos de historia sobre sus espaldas, insertas en un ambiente natural magnífico y gobernadas por el arrullo de los arroyos y el trinar de las aves, las estancias cordobesas son parte de lo mejor del turismo rural argentino. Al igual que en sus primeros años de vida, ofrecen sus instalaciones para el reposo del habitante de las ciudades e inundan con su plácida belleza cada rincón del imaginario urbano. Quizás, sólo basta saber que existen, que en cualquier momento podemos disfrutar de sus encantos. De ese modo, sus efectos relajantes pueden abusar de los sentidos para indicarnos que es posible y deseable perderse entre las rocas milenarias, reducto de aire puro y de un sol distinto que oculta cada uno de nuestros posibles desconsuelos.
Contacto:
Gobierno de Córdoba:
www.cba.gov.ar – Link Turismo Rural