Texto: Lic. Kamala Bonifazi

«El cabaret más glamoroso de París».
El Moulin Rouge

Año 1889… era la atmósfera perfecta para la aparición de los primeros cabaret, y entre ellos, nace el Moulin Rouge. Chicas muy altas con medias negras, portaligas y vestidos con volados, giraban alegremente ante los ojos  de los hechizados clientes. El cabaret y music hall más glamoroso de París nace en un período de cultura popular único en la historia de Francia… liviandad, euforia, regocijo, Joie de Vivre… eran  las características que definían el modo de encarar y disfrutar la vida.
De notable ambiente creativo, este templo de la alegría comenzó reuniendo a la bohemia y a todos los estratos sociales: la clase media se mezcló con la clase baja y la cultura popular se expresó en un  desorden pleno de alegría y vitalidad.  Moulin Rouge se convirtió en símbolo del crisol social, todos compartían la misma mesa en una jubilosa atmósfera de fiesta y frivolidad.
El fiel testigo de este espléndido período fue el pintor Toulouse-Lautrec, uno de los clientes asiduos del Molino y muy demostrativo por cierto de los placeres que ese ambiente festivo le otorgaba. Toulouse-Lautrec no hubiera llegado a ser quien fue sin el Moulin Rouge y la Goulue, la bailarina de inimitable y descarado humor más famosa del Can-Can. Pero el music-hall y cabaret  más emblemático de París no sería lo que es hoy sin sus  invalorables pinturas, las que lo inmortalizaron a nivel mundial. Muchas de ellas como Le Chat Noir y La Goulue son muy conocidas en todo el mundo al representar cientos de personajes que disfrutaban del lugar. 
Los primeros diez años del Moulin Rouge iban de un remolino a otro, eran mucho más que noches extravagantes y se inspiraban en el circo. Este ambiente favorecía la creatividad artística, aparecían los círculos literarios con su apetito desenfrenado de disquisiciones satíricas, mientras los pintores y dibujantes encontraban particular inspiración en este jubiloso período de entorno superficial.
En 1850, Celeste Mogador, inventó un nuevo baile: The Quadrille, un ritmo movido y escandaloso, caracterizado por la flexibilidad y el balanceo con un toque de acrobacia. Las chicas del Quadrille, muy provocadoras e impúdicas para la época, pusieron de cabeza a la alta sociedad con sus gritos y ropas excitantes. Inspirado en ese preludio del rítmico baile, Charles Morton inventó el Can-Can Francés, y mientras la sociedad británica se encontraba fascinada por el Quadrille, la popularidad del Can-Can en Francia continuaba creciendo hasta convertirse en un baile ritual. Exclusivamente interpretado por mujeres, su esencia consistía en gritar, extender y elevar las piernas mostrando la ropa interior.
Con toda esta mixtura, el entorno social, cultural y artístico era realmente festivo. El Molino, ese nuevo music-hall enclavado en el Jardín de Paris,  no iba a pasar desapercibido. El público llegó en masa a la Place Blanche, sitio donde estaba emplazado, para descubrir este lugar extravagante con una gigante pista de baile en el centro, espejos por doquier y galerías que eran el último grito en elegancia. Mujeres de vida fácil en un jardín decorado con un gran elefante y una brutal montura,  proporcionaban un ambiente salvaje, un show que no se desarrollaba sólo sobre el escenario, sino en todas partes; aristócratas y hedonistas se divertían uno al lado del otro, en un ambiente de euforia total.
Por entonces, los directivos del lugar eran Joseph Oller y Charles Zidler. Ellos apodaron su establecimiento “el Primer Palacio de las Mujeres”, y debido a su éxito, gritaron que el Moulin Rouge se transformaría en el “templo de la música y el baile”. Y así fue…
Además del Can-Can, se presentó el primer y verdadero teatro de revistas: el Circassiennnes. Cada noche, los espectadores admiraban a una Cleopatra desnuda llevada por cuatro hombres y rodeada por jóvenes que yacían lánguidamente sobre camas floridas. Pero con el nuevo siglo, se fue perdiendo mucho de esa pompa y pasaron varios años hasta que el Molino recobrase su antigua popularidad.
Paralelamente a esta efervescencia, el notable arquitecto Gustave Eiffel, un verdadero genio de la arquitectura en hierro, comienza un proyecto espectacular, una torre de trescientos metros de altura que podría ser admirada desde cualquier lugar de Paris. Su creación terminó causando verdadera sensación mundial y hoy, la famosa Torre Eiffel junto al Moulin Rouge son dos de los íconos ineludibles de toda Europa.
Otro hecho de gran importancia, que coincide con los años de mayor éxito del Molino, ocurrió el  28 de diciembre de 1895, en el Salón Hindú del Grand Café Boulevard “Des Capulines”: se desarrolló la primera proyección cinematográfica. Muchos invitados presenciaron un show extraordinario producido por los hermanos Lumiére.
Luego de la Primera Guerra Mundial, Francis Salabert gerenció el Moulin Rouge, era más un hombre de negocios que un showman, por ello contrató al mejor director de teatro de revistas de aquel tiempo. Soñaba con hacer un espectáculo con bailarinas americanas de tal forma que crearon la revista “New York - Montmartre”. Encabezando la cartelera estaban las hermanas Dolly, las primeras gemelas en la historia del music-hall. El estilo Broadway tuvo un gran impacto al ingresar a la escena parisina, y Mistinguett, conocida como la Reina del Cabaret por la composición de sus bellas canciones, iniciaba una gran revolución.
Otro talento surge por entonces, Gesmar, un joven diseñador de sólo veinte años. Sus vestuarios de gran ostentación e increíble belleza permanecieron por décadas asociados a la imagen del Moulin Rouge. Pero luego del retiro de Mistinguett, nada volvería a ser lo mismo. El Séptimo Arte aplastó a la “Gran Revista” y la pista de baile se transformó en un night-club. Lo cierto es que, entre 1939 y 1945, Paris no tuvo mucha  diversión bajo la ocupación alemana. Pocos días antes de la liberación de la ciudad de la luces, fue Edith Piaf el verdadero solaz que cantó sobre el escenario del Moulin Rouge. En la primera parte de su show, aparecía un joven caracterizado como un cow-boy. Era nada menos que Ives Montand. La Piaf no tardó demasiado en darse cuenta del gran potencial de este chico desgarbado, quien sólo necesitó una pequeña ayuda para cambiar su imagen. Más tarde, él admitió que había sido ella quien lo salvó y lo lanzó a la fama.
Seis años después de la Segunda Guerra Mundial, el Moulin Rouge recuperó su magnificencia y legendaria fama. Nuevamente las noches maravillosas de Paris retomaron el esplendor perdido, hasta que en el 1955 dos personajes claves: Joseph y Louis Clérico, toman la gerencia del establecimiento y son los encargados de continuar con la gran tradición del “Bal Populaire”.
Pronto, otra pequeña revolución sucedió en el Molino: se incorporó una cocina, el “dinner-show”, la que se transformó en la mayor atracción parisina. Como el público realmente disfrutaba de esta nueva opción de cenar apreciando un show, su fama trascendió rápidamente y fue llegando gente de todas partes del mundo a este ícono de la capital francesa. Tanto principiantes plenos de promesas como personajes consagrados se transformaron en estrellas al pasar por su escenario, como Charles Aznavour. El mismo Elvis Presley nunca iba a Paris sin hacer una escala por el Moulin Rouge, decía que estaba enamorado de las bailarinas del Can-Can. Otras celebridades internacionales que lo frecuentaban eran: Frank Sinatra, Maurice Chevalier, Jean Gabin, Tony Curtis, Jerry Lewis, Edith Piaf, Yves Montand, Elton John, Margaux Hemingway, Ella Fitzgerald,  y tantos otros.
En 1964, Jack Clérico, actual director del cabaret más glamoroso del mundo, se embarcó en una nueva aventura: la construcción de un acuario gigante donde bailarinas desnudas se movieran como sirenas frente a los atónitos espectadores. También creó un ballet de bellas mujeres en topless, toda una novedad en el mundo del espectáculo. Por su iniciativa también todos los nombres de las diferentes revistas del Molino, comenzaron con la letra “F”: Formidable, Frou-Frou, Féerie, y lo que inició siendo una superstición, ahora se tranformó en una tradición.
Y es así como gente de la realeza, personajes influyentes de las artes y la política de todo el mundo, estrellas del espectáculo y la más alta sociedad, deambulan por sus pistas. Por ello se dice con razón, que ir a París sin pasar por el Moulin Rouge, es perderse mucho de la historia más genuina de Europa.  

Dan Galbano y el Moulin Rouge

Dan Galbano, el único argentino que se encuentra trabajando en el cabaret más famoso del planeta, nos acercó más información sobre el Molino. Y ante su insistente invitación a disfrutar del lugar y de su historia, le respondimos rápidamente que allí estaremos haciendo nuestra primera escala en un futuro viaje por París.
Por el momento, queremos transmitirles su historia personal y su privilegiada actividad: “Llegué a Francia gracias a mis padres. Papá emigró en el ‘82, luego de Malvinas, y después vinimos mamá y yo. En el ‘85 comencé a trabajar en el Molino y en la actualidad ocupo el cargo de Maitre. Aquí disfrutamos del famoso e histórico baile French Can-Can, muy exigente y agotador y que es el sello del Moulin Rouge. Con artistas de excelente nivel y todo muy colorido, abierto todas las noches y recibiendo la visita de mil seiscientas personas cada vez, el Molino cierra sus puertas sólo cada siete años para renovar el espectáculo. Gracias a mi trabajo he conocido a todo tipo de celebridades: la Reina de Inglaterra, Charles Aznavour, Liza Minnelli, nuestro querido Diego, Jhonny Deep, Alain Delon, Carlos Monzón, y tantos otros personajes del mundo entero. Conocí a Nicole Kidman, la protagonista principal del film ‘Moulin Rouge’, aunque la película no se hizo enteramente en el Molino. Vino mucha gente a raíz de ese rodaje, porque quería ver si todo era igual que lo que allí se mostraba. Muchos ambientes corresponden, pero otros no.
El espectáculo que tenemos ahora se llama Féerie. Es festivo, muy diverso, para todas las edades, tenemos animales: serpientes, ponies y mucho más.
Actualmente hay dos shows: el Soiree Diner- Spectacle  que comienza a las 19 hs. con un costo de noventa y siete euros con media botella de champagne, y el segundo a las 23 hs. costando ochenta y siete euros. Para los que quieran disfrutar del espectáculo cenando, tenemos tres menúes diferentes y una carta. El más económico cuesta ciento cuarenta euros por persona, se llama Diner French Cancan & Revue.  Otro vale ciento cincuenta y cinco euros, se llama Diner Toulouse- Lautrec & Revue y tenemos un tercero de ciento setenta euros todo incluido, champagne, espectáculo y cena denominado: Diner Belle Epoque & Revue.
De todas las anécdotas que tengo para contarles, una es que cuando vino Goycoechea, él había estado ensayando mucho para decir ‘Buenas Noches’ en francés y cuando lo veo llegar le digo en español: ‘¡Buenas noches, cómo estás!’ y me dice, ‘Pero… ¡estuve todo el día practicando en francés y vos me recibís así!’. En otra ocasión vino una pareja de Buenos Aires, mientras los estoy acompañando a su mesa escucho que la mujer dice: ‘espero que este señor no nos ubique en el gallinero’, yo le digo en español: ‘Señora, el gallinero en el Moulin Rouge no existe’. Cuando se dio cuenta que era argentino se quedó helada.
Soy un hombre enteramente feliz trabajando en el Moulin Rouge. Quisiera compartir mi alegría con todos ustedes, los lectores de ‘Sólo Líderes’. Por ello los espero y  prometo ofrecerles la mejor ubicación.”

Moulin Rouge recibe seiscientos mil espectadores por año, tiene ochenta bailarines en escena, mil vestuarios distintos, seis caballos, un acuario con cuarenta toneladas de agua, cinco víboras pitón,  ciento quince mozos, ochocientos pares de zapatos,  catorce diferentes nacionalidades de artistas sobre el escenario, setecientas champañeras de plata, siete millones de euros invertidos en la actual obra, trescientos empleados y mil quinientas personas que contribuyen indirectamente al mantenimiento del show: iluminadores, musicalizadores, decoradores, etc.

 

 




Consígala en Librería Ross, Librería Ameghino y los puestosde revistas de la Peatonal Córdoba y San Martín de la ciudad de Rosario - Argentina.
Registro de la propiedad Intelectual Nro. 278938. La reproducción total o parcial del material fotográfico, periodístico y de investigación , contenido en «Sólo Líderes», no está permitida. La editorial se reserva el derecho de publicación de las solicitudes de notas y publicidades. Es una publicación y marca registrada de:Kamala «Imagen para empresas».
e-mail: kamala@citynet.net.ar - Tel/fax (0341) 481-0421 4826974 - www.sololideres.com.ar - 2000 Rosario - Santa Fe - Argentina
Copyright © Todos los derechos reservados de Kamala Bonifazi.