Texto: Jorge Cóncaro.

EL CABALLO ÁRABE
Admirado por su belleza, respetado por su versatilidad

Desde su ingreso a nuestro país fue y sigue siendo elegido por sus cualidades como caballo deportivo, de trabajo y de carrera, aspectos en los que logra destacarse por su personalidad y su efectiva capacidad de respuesta.
Hoy, los caballos árabes argentinos triunfan y baten récords en las más importantes pistas internacionales, gracias a la pericia de los criadores que han sabido generar un ejemplar de alto nivel.

Es un caballo versátil, veloz en su tipo, ágil, de mucho coraje, resistente, sumamente inteligente, tan brioso como dócil, con un excelente andar y de una gran afinidad con el ser humano. De tipo refinado, es sinónimo de elegancia y sofisticación por sus movimientos y andar majestuoso. Su contextura física de impecables proporciones y sutil distinción ha sido la inspiración de innumerables cuentos y leyendas. Criado por reyes alrededor del mundo, el árabe es considerado el padre de todas las razas, ya que su sangre corre por las venas del Pura Sangre de Carrera, Percherón Criollo, y muchas más a lo largo del mundo.
Su origen fue Arabia, aunque algunos autores sugieren que los límites donde habitó este caballo del desierto, fueron más amplios de lo que generalmente se supone. No obstante, existe un hecho irrefutable: es una raza pura, conservada a través de los siglos por la sabia y aguda observación de los pueblos nómades que habitaban la península Arábiga. Ellos fueron unos de los primeros que aplicaron el concepto de la cría y selección de animales en base a pedigrees, familias y corrientes de sangre. Buscaban entre otras cualidades, la pureza de origen, y la resistencia y velocidad en las batallas: de esto dependía la seguridad y la vida del jinete que lo montaba. Existen grabados y esculturas representando caballos árabes que datan de dos mil años AC. Es la raza más antigua de la que se tienen registros conocidos. A raíz de guerras y conquistas, se expandió por diversos países, contribuyendo por sus condiciones naturales y por su tremenda preponderancia hereditaria, a generar razas de cualidades específicas que respondieran al propósito que se buscaba. De hecho ciertas teorías indican que las líneas árabes que llegaron con las invasiones moras a España y se cruzaron con los caballos españoles, los cuales años más tarde desembocaron en nuestras tierras debido a la conquista, fueron la base de nuestro caballo criollo.
A fines del siglo XIX llegan a nuestro país los primeros ejemplares de raza árabe desde Constantinopla, como resultado de los apasionados esfuerzos del Sr. Hernán Ayerza. El mismo entusiasmo por esta raza tan bella como resistente, es el que impulsa a un grupo de criadores a constituir una sociedad civil sin fines de lucro, con el propósito de contribuir al progreso y difusión de la cría de la raza árabe, cruzárabe y anglo árabe (cruzamiento del árabe con pura sangre de carrera). Nace así en 1969, la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Árabes.
En el año 1993 se realizan las primeras exportaciones de caballos árabes argentinos de carrera y también para Endurance a Qatar y Emiratos Arabes. Argentina está representada por nuestros criadores y caballos, los cuales compiten en Campeonatos Internacionales de Endurance, atalajes deportivos, hipódromos y exposiciones, obteniendo importantísimos logros.
La Asociación Argentina de Caballos Árabes realiza además muchas otras actividades destinadas a su difusión y mejoramiento. A través de la organización de exposiciones propias promueve pruebas de conformación en las que los criadores presentan sus mejores ejemplares. En ellas se pueden ver plasmados los planes de cría de los haras, comenzando por la decisión de qué padrillo van a usar para cubrir cada yegua y después con la preparación del animal para que logre su mejor desempeño. Los animales son siempre seleccionados teniendo en cuenta los más altos estándares de calidad. La Asociación participa también de otras exposiciones, como la Ganadera de Palermo o la Exposición Latinoamericana, una exposición anual que se desarrolla en distintos países y en donde se compite por el preciado titulo de Campeón Latinoamericano.
Se organizan además carreras de resistencia que varían entre cuarenta, ochenta, ciento veinte y ciento sesenta kilómetros. Las últimas tres se dividen en etapas en las cuales se evalúa el estado del caballo: pulso, respiración, andares y estado general, con el objetivo de preservar ante todo la integridad del animal. Se organizan en total ocho carreras anuales que sumadas a las organizadas por la Federación Ecuestre Argentina permiten la participación de los animales en un total de veinte competencias por año. Por otra parte, la Asociación coordina anualmente un campeonato de pruebas funcionales: de destreza, de cañas, de tambores y de rienda, donde los binomios demuestran su destreza y las cualidades de la raza en lo que atañe a temperamento y aptitud física. En todas las disciplinas mencionadas se encuentran ejemplares fantásticos, que demuestran su excelencia equina en las más importantes plazas de cada actividad.
Pero, más allá de todas sus bondades, lo que más impresiona a primera vista en un caballo árabe es su belleza, la armonía y el equilibrio de sus formas, que unidas a su temperamento y distinción, hacen de él la más elegante cabalgadura. Su cabeza, generalmente cóncava, sus ojos grandes y expresivos, ollares amplios y de paredes finas, su cuello arqueado, su lomo corto, su cola erguida y la plasticidad de sus movimientos lo definen como el caballo más hermoso. Un dato que no resulta menor a la hora de definir su poderoso atractivo a lo largo de la historia de la humanidad.

Elegancia y solidez
Características del caballo árabe

Sus características físicas, especialmente refinadas, hacen de estos animales algo difícil de igualar. Vale la pena detallar cuáles son los aspectos que han generado su fama de nobleza y calidad, difundiéndola por todo el planeta.

  • Cabeza: de perfil comparativamente pequeño, cóncavo bajo los ojos. Corta distancia entre los ojos y el hocico. Quijada profunda, hocico pequeño, ollares grandes. La frente es ancha. Los ojos son grandes y prominentes, con amplia distancia entre ellos. Las orejas son cortas y finas.
  • Cuello: largo, arqueado, insertado alto y bien atrás en las espaldas. La garganta es fina y limpia.
  • Lomo: corto y fuerte.
  • Grupa: Horizontal, fuerte y plana.
  • Cola: de inserción alta, llevada con elegancia y rectitud.
Si el caballo posee estas cualidades y una correcta conformación, se puede hablar de un estándar ideal. La conformación debiera de relacionar formas a funciones, siendo éste un eterno terreno de controversia. Algunos caballos considerados bellezas de conformación no son funcionales. O bien no hay relación entre ésta y sus potenciales habilidades físicas o con la máxima salud del caballo. Es un aspecto bastante subjetivo donde se ponen en juego preferencias socialmente generalizadas, como por ejemplo colas largas versus colas cortas, o cabezas levemente cóncavas versus cabezas rectas, al estilo nariz romana, etc. En definitiva resulta necesario privilegiar dos factores: conformación que sea apropiada a los usos que se





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