Texto: Lic. Carolina Cansino
Fotos: Gabriel Rocca/ Alejandro Sicilia

WELCOME TO CABARET

“Dejen sus problemas afuera,
la vida es desilusión,
aquí dentro, la vida es bella…”

(Emcee en Cabaret 1972)

Todas las noches los mismos acordes anuncian los brillos de la opacidad, no obstante, despreocupados, los colores del espectro no faltan a la cita. Todas las noches vuelve a tejerse la misma historia y el refugio estridente espera con brazos abiertos atenuar el vacío de almas sedientas. En Berlín a orilla de los años 30 entre tanto olor a miedo y desencanto, aún existe un lugar para la libertad. La oscuridad de los días se disipa con los focos del Kit Kat club… ¡bienvenidos al cabaret!

Cabaret, uno de los musicales más aplaudidos y deslumbrantes comenzó su temporada en Broadway en 1966. El argumento inicial estuvo a cargo de John Van Drutten y Christopher Isherwood, luego con libro y música de Joe Masteroff, John Kander y Fred Ebb, adquirió su forma definitiva y los laureles no se hicieron esperar. El protagónico femenino tuvo a Jill Harwoth bajo la piel pero como todo éxito luego llegaron diferentes versiones que vistieron la talla de Sally Bowles de matices diversos. El musical llegó a la pantalla grande bajo la dirección de Bob Fosse en 1972 y Sally, esa risueña muchachita que anhela convertirse en una estrella de cine presta su sueño a otra radiante muchachita que logró hacerlo realidad: Liza Minnelli. La realidad y la ficción se vinculan de manera sutil, insospechada, enigmática.

“Cabaret” es simplemente la vida de Kit Kat club, refugio de seres de toda calaña que están dispuestos a pagar el precio de un poco de placer. Allí, bajo el calor de los focos, la tirana realidad que tiñe de angustia porciones de mundo se derrite con el humo de la noche. Cada personaje corre a su música de una Alemania ensombrecida por otros vicios infinitamente más perversos.

Y Argentina también tiene su propio Cabaret. El teatro Astral se transforma cada noche mientras el Maestro de Ceremonia invita a “vivir en libertad”. Bajo la dirección general de Ariel Del Mastro y adaptado por Gonzalo Demaría se concretó el sueño de realizar este afamado musical en Argentina que ya había sido ideado para el 2002 pero que debido a las circunstancias críticas que atravesaba el país no había podido consumarse.

Si bien la versión del inglés Sam Mendes sigue atravesando la idea general de la puesta, la versión actual es made in Argentina. La puesta logra enhebrar la trama con pequeñas sutilezas del sentido sociopolítico de la época, bañando de tonalidades a un guión que, de otro modo, podría pecar de frívolo.

Sólo Líderes tuvo el placer de conversar con Alejandro Paker, el actor, cantante y bailarín que hoy, luego de sobrevivir a once duras audiciones, se calza los pantalones del Maestro de Ceremonia. Paker tienen una formación artística intachable y tenemos el orgullo de revelar que varios de sus jalones iniciales los ha experimentado en la ciudad de Rosario. “Emcee” (de sus iniciales en inglés resulta su nombre), es personaje axial en este cabaret, tiene en su poder la presentación de artistas noctámbulos y su ritmo y calidez desatan la trama.

Otro condimento indispensable de este cóctel turgente es la propuesta escenográfica de Jorge Ferrari que nos transporta a Berlín en los años ‘30, la butacas reemplazadas por mesas y sillas permiten escenas en donde los actores se inmiscuyen con el público. Destilado entonces el público de su protagónico rol de expectante se trama el cúmulo de sucesos que conforma “Cabaret”. “La gente forma parte de la historia porque el uso del espacio es diferente, vos entrás, y entrás al Cabaret”, nos dice Paker. “Les cuento una anécdota: en un momento de la obra la gente se siente invadida por ese nazismo en ascenso… y esto fue evidente durante una función en particular cuando una persona del publico insultó en alemán a uno de los artistas que hacen de soldados y hasta trató de arrancarle la esvástica… luego nos enteramos que esa persona había estado en un campo de concentración”. Es válido aclarar que no se trata de hacer pasar al público arriba del escenario, estamos hablando de una participación silenciosa propia del clima que busca generar la propuesta.

Paker ya instaladísimo en la ciudad porteña y con un currículum categórico no se cansa de describir al peculiar personaje al que le presta el alma noche a noche: “Emcee es transgresor, jugado, zafado, bizarro, tiene un lado muy dramático, de mucha soledad, Es un personaje soñado… no es monocromático. Juega con el público, sale y entra de la historia, es como un personaje bisagra. Es muy sexual, muy dolido, irónico, tierno, amoroso… para este personaje más que bailarín y cantante tenés que ser actor.” Y cuando le preguntamos porque cree que lo eligieron Paker nos confiesa: “Me comentaron en la producción que me eligieron porque fui el único que los emocionó”.

“Y a mí qué” la canción que Paker interpreta bajo la excusa de Emcee es una versión y puesta propia del actor, “…en el casting pregunté si podía hacer mi propia versión me dijeron que sí y la adoptaron”.

Y por último, como buen Maestro de Ceremonia, Paker nos abre el corazón de Cabaret: “Yo creo que la clave del éxito de Cabaret es trabajar con `la técnica de la verdad`. Yo vivo las situaciones que le tocan al personaje, al que le pasa esto todos las noches es a mí”.

El éxito rotundo de la versión argentina de Cabaret se impuso y la temporada fijada hasta Marzo de 2007 se extiende hasta Abril del 2008. Todas las noches el ritual se enciende y un rincón de Buenos Aires se convierte Cabaret, la realidad y la ficción se convidan un café y comienza la verdadera función donde el escenario trasciende sus límites geográficos para no contentarse sólo con aplausos.

Y si la noche le presta su traje de luz al día, tal vez la categoría de lo humano se vuelva posible y el sueño de la convivencia entre diferentes pueda hacérsenos piel una mañana.

La cuaresma y el carnaval, ambos encuentran en el otro su sentido de existencia. Show, sensualidad, luces de colores, pestañas postizas, humo y diversión… un quitapenas tan viejo como el sol, porque la vida… la vida es un Cabaret.


Instantáneas

ALEJANDRO PAKER “Nace una estrella”

Un sueño: El cine
Una película: Cinema Paradiso
Un escritor: Marcos Aguinis
Una escritora: Maria Luisa Bemberg
Un libro: “Las siete leyes espirituales del éxito” de Deepak Chopra
Un actor: Robert De Niro, Al Pacino. De los nuestros, Leonardo Sbaraglia y Miguel Angel Solá
Un profesor: Carlos Gandolfo y Lauro Campos
Rosario: Intensa infancia… cruel adolescencia… y un comienzo optimista de mi juventud
Un país: Italia
Un color: Rojo
La amistad: Mi verdadera familia
Imprescindible en la mochila: Música, perfume, agenda y la chalina para cuidarme la voz

Al cierre de esta edición Alejandro Paker recibió el premio ACE a mejor actor de comedias musicales por su destacada labor en “Cabaret”.




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