Texto- entrevista: Lic. Kamala Bonifazi
Fotos: Willy Donzelli y Photo Johnny
JORGE IBAÑEZ
Diseñador de divas
Intrépido, altamente creativo, signado por una estrella que lo convirtió en el diseñador de las divas más rutilantes del país. Por su estilo propio marcado a fuego totalmente inconfundible, fue elegido por ellas definitivamente, y él con su varita mágica las hace lucir elegantísimas cuando posan ante la pantalla o se deslizan por las pasarelas.
Llegamos a su maison con la promesa de que nos recibiría. Su conocida biografía, una agenda apretadísima, la vidriera principal con un único vestido bordado y drapeado color pastel, y sus amplios roperos con un sinfín de diseños y colores nos hablaban de un exponente creativo de la haute couture argentina. Una vida profesional vertiginosa, de trabajo incesante parece ser la elegida por este talentoso diseñador argentino.
Al poco tiempo de nuestro arribo, Jorge Ibáñez llegó con su mascota de un blanco puro nieve entre sus brazos y celular en mano, comenzó a dar directivas para saciar las demandas de las mujeres que parecían requerirlo todas juntas.
Ya más tranquilo, con una señal de su brazo en alto, nos comunica que nos acerquemos para dar inicio a la entrevista. Ahora nuestro artista respira aliviado mientras nos invita a sentarnos a su lado en el elegante sillón principal del amplio show room.
K - Este año 2007 es un año clave en tu carrera, cumplís quince años junto a la moda de alta costura vistiendo a las mujeres más glamorosas del país…
J - Efectivamente, el 2007 es un año muy especial porque hace como vos decís, quince años que empecé con la moda, arranqué desde muy chico, a los veintidós. Fueron años de felicidad, de hacer lo que me gusta, lo cual no es algo menor. Es lo que más placer me da, te diría que me dedico a full. En este local empezamos en mayo del ’92 y a los dos meses ya estaba vistiendo a Mirtha Legrand, a los tres meses a Susana Giménez, para mí… imaginate, siendo tan jovencito… era como realizar un sueño increíble.
K - ¿Cómo fue que en tan corto tiempo llegaste al acceso directo de las divas más glamorosas de Argentina?
J - Fue muy curioso, Mirtha Legrand una noche, acá a media cuadra de mi local, tuvo un evento, una exposición, pasó por la puerta, vio un vestido en mi vidriera y le gustó. Un jueves vino su asistente de vestuario y me dijo: “Mirtha Legrand pasó anoche por acá y le encantaría vestirse con usted”, yo le respondí “bueno, perfecto ¿cuándo viene?”, “mañana”, me contestó. Yo no tenía medidas de ella ni nada, se las saqué a ojo, vino a probarse el viernes y el lunes empecé a trabajar con ella. Y nunca, hasta el día de hoy, ya hace quince años de esto, le he tomado las medidas, le pruebo todo y le queda perfecto. Así empecé. A los seis meses hice mi primer desfile, acá mismo en mi Maison, puse una pasarela con sillas a los costados y en primera fila estaban sentadas Mirtha Legrand, Susana Giménez, Graciela Borges. Modelaron las siete top del momento que eran Mariana Arias, Carolina Peleritti, Daniela Cardone, etc. y ya la revista Caras y otras sacaban páginas enteras de ese evento realizado por un chico de veintidós. Y al año hice mi primer gran desfile en el Hotel Alvear. Fue una carrera vertiginosa y al día de hoy te puedo decir que lo sigue siendo, porque mi vida es así; le pongo garra, pasión, obviamente que en estos quince años también tuve momentos adversos, pero los superé rápidamente.
K - ¿Qué cualidad hay en vos que las cautivó, siendo tan joven?
J - La virtud creo que es innata, es la creación, pero eso lo puede tener cualquier diseñador. Sin embargo creo que la cualidad de cualquier trabajo es la perseverancia, la constancia, las ganas que le pongas, y yo le puse eso, de todo un poco. A partir de ahí aparecieron más estrellas y clientas, después vino Graciela Alfano, Graciela Borges, Mariana Nannis, Nacha Guevara, Romina Gaetani…y la lista sería interminable.
K - Las telas que usás, tan impactantes, de colores y texturas muy sobrias ¿usualmente son nacionales o importadas?
J - Las telas por lo general son de afuera, y algunas pocas de aquí. Aparte uno las enriquece con un bordado, con un drapeado, con un corte bien hecho, eso es lo bueno que uno aporta. Por suerte ahora la industria argentina está reflotando, pero en otros años tuve que recurrir a telas de Francia, Suiza, Italia, donde se encuentran géneros nobles. Ojalá que el día de mañana haya otra vez una industria argentina porque nos va a beneficiar a todos.…
K - ¿Y a cuál de todas estas mujeres bellísimas argentinas te ha gustado más vestir?
J - Es muy difícil, cada una tiene su virtud, cada una muestra tu vestido por algún lado que de repente la otra no muestra, alguna va por el perfil más sexy, otra por el costado distinguido, o el desparpajo, por la elegancia, el glamour, por ser estrella, creo que cada una cumple su rol. Por ello no puedo decirte una en especial.
K - ¿Te han pedido alguna vez algo insólito?
J - ¡¡Síii! Y como a mí el “no” no me gusta mucho, creo que todo tiene alguna veta y se puede solucionar. En realidad he hecho cosas que me he preguntado ¿por qué estoy haciendo esto? Pero al mismo tiempo, si soy un diseñador, por qué no hacerlo. Por ejemplo hace poco vestí a Paula Robles para su presentación en el Luna Park con el bailarín internacional Iñaki Urlezeaga y hacer un vestido del Siglo XVIII no es algo específico a lo que yo me dedico, pero soy un diseñador, entonces está bueno que lo haga.
K - Precisamente ese es el talento que te caracteriza, el vuelo que le das a tus diseños tan originales, y satisfacer los requerimientos de mujeres con temperamentos muy exigentes ya sean divas o empresarias, ejecutivas o modelos de pasarelas… no debe ser nada fácil…
J - Sin embargo debo hacerlo, debo complacerlas. Yo creo que uno es el mismo diseñador para cualquier persona y para cualquier ámbito. Si bien uno tiene el estilo marcado, yo sé muy bien qué quiero hacer, dónde está mi público orientado, pero uno tiene que estar abierto a todo tipo de mujer, edad, cuerpo, y colores. Porque si a mi me gustaran sólo cinco colores, o bien mujeres de cierta contextura física no sería muy creativo.
K - Si tuvieras que definir tu estilo ¿qué dirías?
J - No es vanidad, pero creo que hay un estilo Jorge Ibáñez, y está bueno que la gente identifique un vestido mío en una fiesta y diga “este es un Jorge Ibáñez”, creo que es lo más difícil de lograr para cualquier diseñador. Mi estilo es muy marcado, elegante, bastante minimalista en cuanto a las líneas, pero glamoroso, con un touch distinto, me gusta que la mujer no pase desapercibida, que tenga personalidad, que se destaque.
K - ¿A quién no vestirías?
J - A nadie. Sí elijo quien me represente como imagen, pero es algo completamente distinto. El desafío está en dejarlas a todas espléndidas.
K - En tus inicios ¿tuviste algún modelo a seguir? ¿Admirás a alguien como diseñador?
J - A mí en realidad me gustan todos los diseñadores que tengan personalidad y estilo. Si me preguntás si tengo algún favorito, sí, hay muchos que me gustan pero tampoco me agrada mirar demasiado para no contaminarme y volcar a mis ideas sus diseños, pero admiro a Valentino, Gianfranco Ferré cuando estaba en Dior, Emmanuel Ungaro, hay muchos.
K - Vos que has viajado tanto por el mundo con el tema de la moda ¿tenés alguna anécdota para contarnos?
J - Ojalá hubiera viajado más de lo que la gente supone. Me he dedicado más a trabajar que a hacer turismo. No reniego de eso, pero mis viajes son siempre tipo relámpago. Ahora estuve en Egipto adonde fui invitado por la gente de Marley y su producción y me fui cinco días. Y muchas veces mezclo el trabajo con el placer, he hecho colecciones en Paris y España, disfruto y trabajo al mismo tiempo. Nunca me tomé un mes completo, y tampoco sé si podría.
K - Pero esa experiencia con Marley ha sido muy positiva, nos gusta mucho verte en la tele junto a él.
J - Si me decís que es divertido, te digo que sí. Me gusta mucho disfrutar, creo que de eso se trata la vida.
K - Con esta vida tan plena y talentosa ¿te gusta proyectarte hacia el futuro o disfrutás el momento día tras día?
J - Yo siempre digo que todo me llegó antes de lo que pensaba. Uno tiene en el trabajo la suerte de reinventarse, de crear, y tengo la libertad de hacer lo que quiero con libertad, cada vez más tengo la posibilidad de hacer un desfile distinto, en el lugar que se me ocurre, con las modelos que se me antojen, y eso ya es un desafío nuevo. Sí, respondiendo a tu pregunta, disfruto el momento plenamente.
K - ¿Alguna mujer internacional muy top que vos sueñes en vestir?
J - ¿Me dejás delirar un poco…? Te digo… me gustaría vestir a Julia Roberts, Nicole Kidman, Madonna… Cuando yo tenía quince años deliraba con vestir un día a Susana Giménez, y a Mirtha Legrand y llegó. ¡Quién te dice que con estos pensamientos delirantes dentro de algunos años no llegue a vestir a ellas también!
K - ¿Y una mujer argentina en especial?
J - Ya no muero por nadie porque he vestido a todas las más importantes.
K - Me contaste recién qué sentiste cuando viste entrar a la Giménez por primera vez en tu maison…quisiera que podamos compartirlo con el lector.
J - Y me pasó que a los veintidós años, cuando vino Susana Giménez aquí, a mi local, fue como impactante, yo recién había empezado, como te comenté. Recuerdo que ella hacía el programa al mediodía en ese momento, y vino a las tres de la tarde, con un rodete enorme, rubia, platinada, tipo Ivana Trumps, con un tapado de leopardo, con Jazmín en la mano y yo no lo podía creer, pensé que era una aparición. Y así me han pasado miles de cosas, por ejemplo cuando vino Madonna a la Argentina, me la encontré en un lugar privado, donde no tenía acceso mucha gente. Y eso te lo da la profesión, tenés la puerta abierta a cosas que de otro modo no podrías…
K - Y a esta altura de tu carrera contanos ¿qué te ha dado la fama y qué te ha quitado?
J - La fama me ha dado sólo satisfacciones. Hablar de fama me parece demasiado grosso, pero por ser diseñador soy bastante conocido, la gente me conoce por la calle, no solamente quien viene a comprarme un vestido. Está bueno trascender los cánones típicos tan cerrados de la alta costura. Eso me da muchas satisfacciones, no me causa ningún pesar, me divierto y lo llevo con mucha alegría. ¿Y qué me ha quitado? Nada, porque es lo que me gusta. A veces en ciertos lugares, me ha faltado cierta privacidad, pero no, me la banco.
K - ¿Qué nos podés decir de Punta del Este, ese paraíso terrenal que cumple cien años, un lugar que nos recibe siempre con tanto cariño?
J - Voy a ir este verano, me fascina, es un lugar que disfruto y donde cada vez que hago un desfile me han recibido muy bien.
K - ¿Qué otro lugar elegirías de Argentina para descansar en serio?
J - Cualquier lugar me gusta, amo este país.
K - ¿Te desconectás fácilmente cuando viajás o estás con el celular todo el tiempo supervisando…?
J - La verdad es que estoy conectado todo el tiempo. Por ejemplo en mi último viaje por Egipto estaba con el celular prendido y hablando todo el tiempo como si lo hiciera a diez cuadras de distancia. Me estresa más no saber qué es lo que pasa acá adentro. Por eso no podría estar nunca en la casa de Gran Hermano, ¡me muero!
Detrás del glamour de las pasarelas hay un arduo camino recorrido, producto de años de trayectoria, dedicación, seriedad y esmero. Tijera e hilo, audacia y pasión son sólo algunas de las cualidades de este diseñador top argentino. Hoy su marca de estilo es inconfundible y la danza de telas lo sigue reclamando.
Consígala en Rosario: Librería Ross y todos los puestos de revistas de la ciudad. En Buenos Aires: en puestos de revista de Recoleta, Belgrano, Palermo, corredor norte y adheridos a El Revistero. Registro de Propiedad Intelectual Nº 633900. Contenido y diseño registrados. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Copyright 2008 de Kamala Bonifazi. Todos los derechos reservados. La reproducción total o parcial del material fotográfico, periodístico y de investigación contenido en «Sólo Líderes», no está permitido.
Es una publicación propiedad de: Kamala T. Bonifazi - Kamala «Imagen, capacitación y empresas». Rosario, Santa Fe, Argentina.
E-mail: kamala@citynet.net.ar - Tel/fax (0054 341) 4810421/ 4826974 - www.sololideres.com.ar
|