Texto- Entrevista: Lic. Kamala Bonifazi
Fotos: Willy Donzelly y archivo personal de la Sra. Norma Aleandro

NORMA ALEANDRO
Señora actriz.

Ella tiene muchos años de trayectoria, sin embargo sigue siempre tan vigente como al comienzo de su carrera. Ya sea desde sus actuaciones en cine o en teatro arremete con los parámetros modernos que exigen caras jóvenes y bonitas que sólo aportan belleza estética sin contenidos trascendentes. Ella pasea su elegancia con donaire como si fuera la reina de todas las actrices y todos los tiempos. Hija, hermana, esposa y también abuela sigue tamizando el amor de su familia con una profesión que definitivamente abrazó con pasión y aún hoy, la colma de galardones.

Un llamativo jardín repleto de verdes se divisa detrás de un inmenso ventanal. Mientras la esperamos sentados en su living, cientos de libros, mejor dicho, una pared entera tapizada de libros parecen estallar apretados e inquietos en su gigante biblioteca. Pensé por un momento qué cultura inmensa la de este hogar de artistas, el que alberga a su vez a una actriz nacional e internacional tan talentosa. Con la mirada clavada en estas cuatro paredes adornadas a su vez con tapices multicolores, sentí que la voz de un contestador, el mismo que albergó mis incesantes mensajes para concretar nuestra cita, aún sonaba repetidamente en mi mente mientras la esperaba.
Un café hizo más dulce ese momento y el magnífico día estival agigantó mi expectativa por conversar con esta mujer, casi un mito de nuestra escena.
Ocho Martín Fierro, Ciudadana ilustre de la ciudad de Buenos Aires, y protagonista principal de la “Historia Oficial” película que nos brindó el único Oscar de Hollywood para la Argentina, parecen ser para ella galardones que ya hicieron historia. No se detiene, su labor es incesante y disfruta al reinventarse constantemente partiendo de gira por el país luciendo sus mejores y más vitales años de actuación.
De pronto con una sonrisa diáfana como entrando a escena, Norma Aleandro apareció desde un rincón del amplio y enigmático living comenzamos a deleitarnos al oír de sus propios labios algunas historias cautivantes como aquélla en que nos narró cómo su madre la dio a luz en la bohardilla de un Palacio…

N - Sí, nací en la Avenida de Mayo, en Buenos Aires, en una bohardilla de la cúpula del Palacio Vero, fue un palacio real en épocas pasadas, tiene muchos pisos, y en el último hay una bohardilla, y en un cuartito de allí vivían mis padres, mi hermana y mis abuelos que habían venido de España. Y me crié en Cangallo y Callao, rodeada por el mundo del teatro. Puedo decir que viví allí hasta los veintitantos años.

K - Hay algo muy mágico que pareciera haberte tocado vivir, rodeada de artistas…
N - Un mundo mágico es verdad, y bastante particular para una criatura te diría, pero con muchísimas ventajas. Las desventajas eran las obvias, a mis padres los veía poquísimo porque estaban siempre trabajando y en gira, porque no eran actores famosos de mucho dinero que tenían sus propias compañías, sino que siempre estaban dando vueltas por el mundo, sobre todo por América, y nos criaba mi abuela, la mamá de mi mamá, una española maravillosa. Tuve esa suerte, tener una abuela que era una mezcla de Quijote y Sancho Panza, todo junto. Había sido cocinera, autodidacta, culta por curiosidad, por naturaleza, un ser maravilloso. La desventaja era esa: no verlos seguido a mis padres.

K - Pero nos comentaste también que ese entorno artístico de tu niñez te signó muchísimas ventajas…
N - La gran ventaja es que los artistas, mi gente, actores y autores, no tenemos problemas ni con los judíos, ni con los homosexuales, ni con las parejas separadas, ni con los hijos naturales, es decir que no hay discriminación ni en lo político, religioso o sexual y eso te va haciendo una mente abierta. Pero cuando enfrenté el mundo de los civiles, como le llamaba la gente de teatro a quienes no lo eran, me di cuenta de que eso era un problema grave.

K - ¿Por eso te enojaste tanto con los directivos de la escuela en la que estudiaste?
N - Tanto que abandoné la escuela. Recuerdo que estaba en la primaria y me fui a la clase de moral, a donde enviaban a las niñas judías, que era en realidad una forma de castigarlas, era una escuela nazi, hablaban de Hitler, Mussolini. Entonces que en la clase de religión yo viera, siendo católica, que a las chicas judías las enviaban a otro lado, que era un corredor donde nos ponían para castigarnos, y las dejaban ahí sentadas mientras duraba la clase, era terrible. Teniendo diez años yo pregunté por qué era así, entonces me dijeron porque ellas son judías, y yo mencioné: ¿por qué no estudian judaísmo?, la profesora se puso malísima conmigo, y yo fui a casa y le dije a mi abuela: “no quiero ir más”, todo lo que dicen en la clase de religión no es verdad, y me fui a la clase de moral, y desde entonces sentí un odio grande del colegio hacia mí, de las maestras, de las alumnas, fue una especie de rebelión…

K - Y esa rebelión te identificó siempre. Te caracteriza el carácter fuerte para defender tus principios y valores…
N - Sí, es verdad, porque jamás pertenecí a un partido, pero siempre traté de mantenerme fiel a mis principios, a mi ética. Son principios de pensamiento socialista, tienen que ver con la justicia social. Estuve muy en desacuerdo con partidos de moda en ese momento, por eso nunca me afilié. No hubiera podido además porque no me interesaba aceptar directivas.

K - ¿Desde aquella época sentías esta inclinación por la actuación? ¿Cuándo dijiste “esto es lo mío”?
N - A mí desde pequeña me gustaba la danza, y hacía teatro también desde muy chiquita con mis padres. En Semana Santa ellos representaban la “Pasión de Cristo” y yo hacía el ángel sobre el Monte de los Olivos, hasta que cumplí los once años y dije: “no me pongo más el vestidito, quiero estudiar teatro”. Mi padre deseaba que hiciera el secundario y terminara, yo iba un año adelantada pero en primer año me fui del colegio, logré que me echaran por ponerme delante de una profesora y decirle que me iba de la clase, ya que ella siempre me retaba. No estaba dispuesta a aguantarlo. Tenía ganas de irme de la escuela, y fue la manera que mi padre aceptara y me dejara estudiar teatro, yo le prometí que iba a estudiar por mi cuenta todas las cosas que me interesaran.

K - ¿Quiere decir que se inició tu carrera actoral desde el mismo momento que dejaste la escuela?
N - Totalmente, desde allí empecé a estudiar de verdad, es decir mis conocimientos se dieron a partir de que me fui de esa escuela, lo que aprendí en el colegio francamente no me sirvió para nada, se me borró, estaba mal enseñado, prácticas realmente obsoletas y malas para la enseñanza. Y aprendí a aprender por mi cuenta desde chica y a ser autodidacta.

K - ¿Te sentís plena y orgullosa de haber tomado esa decisión?
N - Sí, me alegro de haberlo hecho porque lo hice a mi manera, conocí autores desde muy temprano que quizás no hubiera conocido si no fuera porque agarraba cuanto libro pasaba por delante de mí, como decía mi madre “te habías leído a Shakespeare a los ocho años”, lo cual es verdad, no es que lo hubiera entendido, pero que lo había leído, lo había leído porque agarraba todo. En casa la biblioteca era de teatro más que nada, y algo de historia por mi padre. Pero como nunca tenía mucho dinero me iba a la librería Poblet que quedaba muy cerca de mi casa, allí en Callao, donde sigue estando hoy día, Clásica y Moderna y el viejo Poblet que me veía que yo espiaba los libros, los leía un poquito y al día siguiente los devolvía y los leía otro poquito, me decía: “sentate y leételos tranquila” y así usaba la librería de biblioteca.

K - Imagino qué disfrute y qué garras puestas en esas lecturas siendo tan pequeña.
N - Sentía que era una huérfana de libros, porque iba allí a leer. Me alegro de haberlo hecho. Me costó por supuesto tragarme mucho orgullo y mucha burla de gente que tenía una cultura elevada cuando yo era adolescente y no había leído Sartre todavía cuando ya todos lo habían hecho, es decir ese tipo de cosas que en una época te importan mucho y después te dejan realmente de importar.

K - Me hablaste mucho de tu papá, un ser tan especial en tu vida, pero tu madre, ¿cómo era ella?
N - Mucho menos tierna y dulce que mi padre, una mujer muy dura, rigurosa, pero es así que mi madre me dejaba que yo siguiera por el camino del teatro desde jovencita, mi padre tenía miedo que yo me perdiera otras cosas y tenía razón porque hubo disciplinas que yo no conocí hasta muy tarde y a lo mejor las hubiera seguido en su momento, te digo desde física, matemática, hasta antropología, cosas que con la lectura fueron interesándome.

K - Si tuvieras que decirnos cuándo comenzó tu carrera profesional, es decir ¿a partir de qué edad…?
N - En realidad a los doce porque a esa edad ya ingresé a Radio del Estado, donde hacíamos teatro clásico, pero teatro, teatro a los trece. Debuté en el atrio de la Catedral de la Plata con un protagónico en “El hospital de los locos”, una obra de José de Valdivieso, del siglo de oro, pero inmediatamente después de eso me contacté con Ana Lasalle, como yo podía hablar castellano sin acento argentino hice una obra con ella, empecé a hacer mucho teatro español y teatro clásico, además de una gira de un año con Luis Arata haciendo un repertorio de treinta obras.

K - Tus modelos de aquella época ¿Quiénes eran?
N - Ana Lasalle para mí fue un gran modelo de actriz, como persona y fue un shock muy grande poder verla permanentemente desde el escenario. Mi costumbre era y es estar entre bastidores viéndome la obra porque uno siempre aprende algo del que lo hace bien, y del que lo hace mal también, si estás con ánimo de aprender y Ana me enseñó muchísimo, era una actriz muy moderna para la época, tenía una forma muy exquisita de actuación. Y otros que para mí también era grandes maestro fueron Luis Arata y Marcelo Lavalle.

K - ¿Cuál era tu repertorio por aquellos años?
N - Hacíamos un repertorio bellísimo, hice Verano y Humo con él, Las Brujas de Salem, que estrenamos al mismo tiempo que se estrenaba en EE.UU. Estaba Nacho Quiróz, Emilio Alfaro, un elenco muy lindo. Después hice con él La Venganza de don Mendo. Pero en Verano y Humo hacía un personaje que yo no estaba en edad para hacerlo porque tenía dieciséis años, tenía que remontar mucha vida que no había vivido y mucha experiencia que no había tenido y con Marcelo Lavalle tuve el soporte, el sostén y también la inteligencia de un director-maestro. También recuerdo a Julio Vier, y después llegaron los contemporáneos tan talentosos…

K - ¿Cómo hiciste para armonizar la familia y el teatro?
N - Siempre han pesado más mis amores y mis cariños que el teatro. Si bien nunca dejé de trabajar porque además era mi medio de vida - no solamente para realizarme en lo que amaba como arte - sino que a ese arte lo hice profesión. Y a veces debí hacer cosas que no me gustaba tanto. Hubo épocas de televisión muy buenas y otras no tan buenas donde tenía que repartirme entre el teatro y hacer lo que no quería. En televisión debía ganar el dinero suficiente para mantenerme con mi hijo mientras fui madre soltera un rato largo, hasta que después me casé con Eduardo. Hace ya treinta y cinco años que estamos juntos. Y después vinieron los nietos, y todo eso me importó siempre más, nunca dejé lo familiar por una temporada de gira o por el deseo de hacer algo.

K - Volviendo a tu profesión, ¿Cuándo llegó la fama, el reconocimiento?
N - Yo nunca peleé por la fama, y te puedo asegurar que cuando va llegando por trabajos hechos y no por shows periodísticos hacia fuera, da mucha alegría porque la gente te para en la calle para contarte de cosas que vio de tu trabajo (que por ahí se acuerdan más que vos) y es una devolución, con mi marido siempre decimos ¡qué suerte tener eso! Porque es un afecto que siempre llega en los momentos más inesperados, estés haciendo lo que estés haciendo, hay un cariño que es hermoso poder captarlo y además te da una energía muy grande para el trabajo que uno hace, porque el trabajo mientras uno lo está preparando es muy solitario y sobre todo es un gran interrogante.

K - ¿Nunca te ha llegado a molestar la notoriedad?
N - No, lo que pasa es que yo no he hecho nunca un falso romance con los periodistas, si se enteran de algo de mi vida lo hacen por el trabajo, y entonces ahí sí, un reportaje serio, como el tuyo en este momento, entonces hablás de tu vida artística y también personal, pero bueno, nunca entro en connivencia con la prensa y entonces me terminan respetando. Saben que conmigo no van a conseguir un chisme, ni que hable mal de nadie, nada de nada, entonces se aburren, ya me dieron por perdida hace mucho, así que cuando me ven en algún lado me preguntan sobre lo que estoy haciendo, o hacia dónde estoy viajando, ese tipo de cosas.

K - Sabemos de tus ocho Martín Fierro, de la distinción de Personalidad Ilustre de Buenos Aires, pero el primer premio que te haya marcado ¿cuál fue? …
N - Ocho Martín Fierro, sí, por cosas de televisión, Cosa Juzgada, Historia de Jóvenes y una cantidad de producciones más. Pero el Premio Moliere por teatro fue un placer muy grande… recibí bastantes premios de teatro, y algunos quiero especialmente, aunque no los vas a ver por ningún lado porque los tengo todos guardados. Recuerdo mucho unos que daban hace unos cuantos años en San Juan, San Luis y Mendoza, los otorgaba el público. Hacían durante el año una encuesta y el público terminaba premiando al actor y a la actriz del año y tengo varios de esos, se llamaba “El racimo de uvas”, era lindo recibirlo del público. Me pasó también en el Festival de Toronto cuando llevamos La Historia Oficial, tengo muchos premios por esa película, pero ese lo daba el público, es decir, terminaba la función, metían su votito y se iban, y ni te conocían ni sabían quién eras. Hay poca gente que sabe que en el Oscar no es el público el que vota sino tus pares, la gente de la industria del cine, actores, etc.

K - Llegamos a este punto ¿tomás dimensión de que fuiste la protagonista del único Oscar para la Argentina?
N - Es hermoso, es hasta el día de hoy que todavía a la gente le da alegría recordarlo…

K - Sí claro ¡y sigue siendo el único!
N - Sí, recuerdo que ese año tuvimos una competencia feroz en cuanto a que había películas buenísimas en competición para el Oscar: Coronel Ready, de Sabo, una genialidad, Papá está en viaje de negocios, de Kusturica, ya sólo con esas dos... Y en los Golden Globe, que lo obtuve yo como actriz y también la película, ahí competíamos con una que tendría que haber ganado por muchos cuerpos que era Ran, de Kurosawa, una especie de absurdo, no se puede entender cómo no se llevó el primer premio en todo…Kurosawa es genial…

K - Si tendrías que definir las cualidades sobresalientes que te han hecho destacarte, y los defectos que sufrís ¿qué dirías?
N - Defectos tengo muchísimos, sufro de pronto tropezar con una piedra que creo que es nueva y era la misma de ayer, el famoso problema de tropezar dos veces con la misma piedra, eso me pasa, es inevitable… y en cuanto a las virtudes, una de ellas creo que es poner bastante en regla lo que pienso, lo que siento y lo que hago, eso siempre fue mi preocupación y mi intención.

K - Otra pasión es la pintura ¿cómo la armonizaste junto a la literatura y el teatro?
N - Las cosas se fueron dando solas. A escribir empecé desde muy chica, eso fue antes que el teatro. Empezaron a editarme cuando una amiga mía mandó un libro a Argentores sin que yo me enterara y me dieron el premio de ese año, otro fue porque escribí un guión para una película y también Argentores me dio el premio. Y después porque Enrique Pezzoni que era muy amigo mío y que leía mis poemas y le gustaban, me quiso publicar. Finalmente lo hizo en Sudamericana. Pero ya es tan expuesta mi profesión de actriz que por eso nunca me interesó publicar. No es mi intención, sigo escribiendo y no publico por mi cuenta.

K - ¿Y la pintura?
N - Me apasiona hacerlo y me divierto y se las regalo a mis amigos, nada más. Salvo una vez que para conseguir dinero se hizo una exposición, me pidieron una obra y mandé una gordita loca que bailaba, un dibujo en realidad y lo compró la señora Fortabat por cinco mil dólares, así que fue bienvenido porque era para una Fundación del Hospital de Niños.

K - Y llegamos a un punto inevitable…hablame de tus grandes amores…
N - Te puedo hablar de mi marido, hace ya, como te dije, treinta y cinco años que estamos juntos, por lo tanto es un gran amor. Después Ferrigno en su momento, el padre de mi hijo, fue una convivencia corta, pero bueno, me dejó algo tan bello como este hijo, y con Alfredo Alcón que fuimos amigos y compañeros durante tantos años, y que también hubo un romance muy corto, en realidad hubo muchísimos más años de amistad que de romance. El gran amor te puedo decir que es Eduardo, no porque sea el actual sino porque es el hombre de mi vida y la persona con la que hay un profundo entendimiento. También una misma mentalidad para ver las cosas y un querer permanentemente superarnos cada uno en ser mejor persona de lo que somos y mejores profesionales.

K - Pero aún no hemos hablado de tu otro amor, tu hijo Oscar…
N - Fue el hijo adorado y lo sigue siendo, por suerte nos ha dado dos nietos maravillosos, uno de veinte años que vive con nosotros porque es músico y acá tiene el espacio para hacer música con total tranquilidad, es sonidista y músico, las dos cosas, pero estudia piano clásico además de tener su grupo de rock sinfónico, y estudia guitarra y bajo, y graba para él y otros amigos, y tiene sus aparatos…

K - En relación a la actuación ¿Tenés algún límite? ¿Alguna vez dijiste esto no lo quiero hacer?
N - Sí, muchas veces, no sólo por cosas que no me gustaron sino por personajes que sentía que no me iban, por ejemplo hay cosas del sainete, del grotesco… yo una vez hice una obra de Darío Fo que se llamó “La donna sola” y la estrené y la saqué al día siguiente, porque no me sentía cómoda al hacerlo, sabía que no estaba bien, y eso me pasó muchas veces.

K - Recuerdo muy especialmente en el film “El hijo de la novia” donde la protagonista, (sos la mamá de Darín) está enferma de Alzheimer, una notable representación…
N - Sí, un hermoso libro de Campanella. Es un personaje extraño, porque cuando él me trajo el libro yo le dije: “ay, cómo vas a meter un personaje con una enfermedad tan trágica en una comedia”, pero lo supimos hacer en última instancia, tanto él como director y yo como actriz y no fue un golpe bajo en la película, sino todo lo contrario, tenía ese toque de humor y al mismo tiempo el canto de amor que era esa pareja, ese hombre mayor y esa mujer. Mucha gente me encuentra en la calle y me dice: “a mí me hizo tan bien esa película porque el personaje que usted representa es tan real, yo tengo a mi madre o a mi suegra internada con esta enfermedad…” Es una dolencia que en algún momento requiere internación, y uno no quiere, pero no hay manera de contenerlo en la casa, entonces la película ayudó a entender que por más que ames a alguien...

K - ¿No extrañás aquellos grandes unitarios en la televisión?
N - Extraño la buena televisión, porque ha ido derrapando de la peor de las maneras, hoy día no se puede prender un canal de aire, lo extraño como espectadora. Como actriz no… hace tanto que no actúo en TV, si bien todos los años hay propuestas. Pero nunca te dan ni los tiempos, ni se preocupan por ensayar, al contrario, te dicen “son tres capítulos, los hacemos en un día” y yo me pregunto ¡pero qué van a hacer, en fin…!

K - Te ves una mujer plena, feliz… como si hubieras realizado el gran sueño…
N - Es verdad, soy una de esas privilegiadas que tiene el trabajo que le gusta, una profesión que en la medida que te de la cabeza y la salud podés seguir, porque siempre hay personajes de mujeres grandes. Fijate lo que le pasa a China Zorrilla en este momento, es una mujer grande que puede seguir haciendo teatro, cine, que viaja, hace sus giras… y creo que eso tiene de generoso nuestra profesión que otras no lo tienen.

K - Con tu personalidad tan arrolladora, contanos qué deseas para nuestro país.
N - Gente con un nivel moral, espiritual e intelectual digno de este pueblo, porque realmente no tenemos los dirigentes que nos merecemos. Además que nuestros funcionarios sean personas que hayan estudiado para eso, y no que sea el primo de alguien, o la amante o la mujer, o el tío. Y terminar con las mafias, por lo menos con la política mafiosa, el pago de favores entre la justicia, la política. Es algo que nos viene persiguiendo desde la colonia pero ha ido empeorando. Así como la gente salió con la cacerola cuando se tocaron los ahorros que no se tendrían que haber tocado, habría que salir también con la cacerola por esto, pero en paz, Gandhi es mi gran admirado. Es necesario salir a la calle en la medida en que tengamos en el gobierno gente que se ocupa solamente de su propio poder, de acrecentarlo, más que de hablar de los problemas sociales y solucionarlos.


Instantáneas

Un libro: India, de Naipaul
Escritoras/es: Doris Lessing, Gordimer, Gorodischer, Orozco, Pizarnik, Borges.
Proyecto de sábado a la noche: ir a comer rico con mi marido y con mi hijo, nietos, o con amigos.
Una película: Fanny y Alexander , también Ran
Un pintor: Balthus y Renata Schusseim
Un lugar para vivir: Buenos Aires
Un viaje soñado: La Pedrera
Otra profesión: Dentro de la antropología el estudio de las religiones comparadas
Un ídolo: Mahatma Gandhi


Premios y reconocimientos

Ha recibido, entre otros, los siguientes premios y reconocimientos internacionales:

Ganó infinitos premios como Mejor Actriz por La Historia Oficial, entre ellos: Festival De Cannes, Francia; Golden Globe, Estados Unidos; Críticos De Cine De New York, Premio David De Donatello, Italia; Festival de Cartagena, Colombia. Además recibió el Premio Obbie de Críticos de Teatro de New York a la Mejor Actriz de Teatro; Premio Mejor Actriz Festival de San Sebastián y Festival de la Habana, por Sol De Otoño; Nominación al Oscar, Mejor Actriz, Academia de Artes y Ciencias de Hollywood por Gaby. En Argentina recibió ocho Martín Fierro; dos premios ACE y uno de Oro; Premio Konex; Premio Moliere por la Señorita de Tacna; Premio María Guerrero por Master Class; Premios Argentores 1970 y 1980, etc. Fue declarada Ciudadana Ilustre de la ciudad de Buenos Aires por voto unánime de los miembros del Honorable Concejo Deliberante de esta ciudad y Maestra del Arte por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y ha recibido el Tributo por Trayectoria del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Algunas de sus obras

En teatro protagonizó obras de Eurípides, Moliere, Lope De Vega, Cervantes, Tirso de Molina, Tennessee Williams, Arthur Miller, etc. En cine argentino, "Los siete locos", "Cien veces no debo", "La historia oficial", "Sol de otoño", “La tregua”, “El faro”, “Facundo, la sombra del tigre”, “El hijo de la novia”, etc; y en cine americano, "Un toque de infidelidad", "Pasaporte al terror", "La guerra de un solo hombre", etc. Es autora, entre otras obras de: "Los herederos", "Poemas y cuentos de Atenazor" y "El diario secreto".




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