Texto- entrevista: Editorial
Fotos: Willy Donzelly y Fernando Gutiérrez
CARLOS DI DOMÉNICO
UN IMPERIO HECHO A MANO.
De pequeño, Carlos Di Doménico cosía a mano pedacitos de tela que su mamá modista dejaba en el piso. Ya a los doce, trece años, confeccionaba su propia ropa, se compraba los géneros, buscaba el sastre... Sus compañeros empezaron a ver en su atuendo algo diferente y los pedidos no tardaron en llegar. No obstante, poco después, intuyó que sus mejores puntadas recaían en las prendas femeninas, y así fue como entonces abrió su primer negocio en Playa Grande. Desde hace treinta y cuatro años su mundo de telas, brillos y bordados no para de crecer.
César Juricich supo desde siempre que quería ser diseñador, no sabía muy bien por dónde comenzar en ese entretejido mundo de la moda, pero luego de realizar algunos estudios relacionados con el arte montó una empresa de decoración para eventos y ambientación de vidrieras en Buenos Aires. Así, conoció a Carlos Di Doménico…Hoy, hace doce años que trabajan juntos, la elección de las telas, los cristales, las ideas, todo lo conciben entre ambos. Una alianza estratégica que combina estampados recargados con la simpleza de los grandes. Un imperio hecho a mano donde el sabor de lo artesanal está bordado en cada uno de los detalles.
Llegamos a su distinguida Maison de Recoleta en la capital porteña. Desde sus vidrieras presenciamos ese don de creatividad y carisma que los identifica. Ambos se conocieron en un desfile del Hotel Alvear y son compañeros desde hace doce años. Su fama ha trascendido las fronteras del país y ya se los conoce con el rótulo de “reyes del estampado”. Se visten como si fueran gemelos, de negro o de blanco, según la ocasión. Sus telas italianas, provenientes de la región de Como, deslumbran por sus brillos y diseños originalísimos. Distinguidas mujeres de Chile, Bolivia, Perú y Paraguay, llegan a nuestro país buscando un “Di Doménico” auténtico y ellos las hacen lucir como reinas. Y más aún, algunas sólo contratan sus diseños si ellos aceptan ir a sus fiestas. Carlos Di Doménico es un Leo puro, la bondad, sensibilidad y transparencia de este signo lo define plenamente. César Juricich parece más distante, tiene una mirada penetrante; sin embargo, al comenzar la charla, vislumbramos a un ser interesante, muy elegante, de suma calidez.
Son los mimados de Punta del Este. Como todos los años compartiremos junto a ellos la presentación de su colección “Invierno 2010” en Punta de Este en la residencia de Shirley y Jorge Serna, Director General de Conrad Hotel y Casino. Es un evento muy esperado, el que reúne a todas las celebridades, el más glamoroso y chic de la temporada de Punta.
SL: ¿Cuál es el secreto de esta alianza entre ambos, cómo se hace para trabajar en armonía y crear todo de a dos sin que reinen los protagonismos?
César: El secreto es seguir la línea de Carlos Di Doménico como empresa, con las clientas fieles que la han construido desde hace más de treinta años. Por supuesto es necesario aggiornarla, poniéndole cosas de las tendencias de los grandes diseñadores del mundo. Es importante saber escucharnos aunque nos peleemos mucho a veces…
SL: ¿En qué no coinciden por ejemplo?
Carlos: César pertenece a la comunidad judía, tiene un gusto muy cargado, le encantan los bordados. Tenemos entonces dividido los gustos, algunas clientas compran toda esa piedra, a lo cual yo me tuve que adaptar, pero él aceptó mi estilo también. En lugar de discutir ampliamos la clientela. Algunas compradoras vienen todas las temporadas desde hace más de veinticinco años pero otras desaparecen… aunque siempre vuelven, y cuando lo hacen se sorprenden para bien. Lo nuestro es estar a full sobre las prendas, tenemos un buen equipo de trabajo. Yo lo defino como empezar todos los días de nuevo. Cuando tenemos los turnos en novias y madrinas o para bar mitzvah se ve mucho la comunión entre nosotros. César se sienta a dibujar, y yo en el sillón de al lado voy delineando la idea, y entre los dos terminamos armando el vestido.
SL: ¿Hay algún modelo de mujer especial para la cual crean sus diseños?
Carlos: No, a mí me encanta diseñar para todo tipo de mujer, me gustan los desafíos. No te olvides que yo empecé con señoras de talles grandes que me trajeron a sus hijas, aún hoy tenemos clientas con talles importantísimos que se quieren ver jóvenes, nosotros transmitimos mucha seguridad.
César: Cuando diseñamos obviamente pensamos en la pasarela, en la imagen visual que va a generar esa modelo en un talle cuarenta con un metro ochenta de altura y zapatos de veinte centímetros. Después eso se baja a la realidad y a las mujeres de lo cotidiano. Lo que logramos y creo que eso es parte de nuestro éxito, es que lo que vieron en pasarela y las deslumbró, sigue deslumbrando abajo. Uno puede despegarlo del estrellato, de las luces, para que lo luzca todo tipo de mujer. En Buenos Aires nos llaman “los reyes del estampado” porque no todo el mundo se anima a tanto, nosotros lo vendemos incluso a madrinas: flores, rayas, lunares, animal print… El próximo invierno viene muy triste, en Europa vimos mucho negro y gris y nuestras clientas no quieren eso, nuestro desafío es apostar a los estampados, a los colores…
Carlos: Nuestra clientela viaja a Europa permanentemente, y nos ha pasado por ejemplo con Susana Giménez que ha comenzado conmigo en Mar del Plata hace más de treinta años y sigue fiel porque en Argentina a los únicos que le compra ropa es a nosotros. También vestimos a Mirtha Legrand, Susana Campos, Dora Baret, Thelma Biral, Graciela Borges, del ambiente artístico pasaron todas. Y actualmente Iliana Calabró, María Eugenia Ritó, Graciela Alfano, Moria Casán, Carina Mazzoco descubrieron nuestra ropa y están fascinadas…
SL: ¿A qué personaje famoso aún no lograron vestir?
Carlos: A mí me encanta Charlotte Casiraghi, la hija de Carolina de Mónaco, tiene un estilo increíble.
César: Me encantaría vestir a Angelina Jolie que es un referente de moda indiscutido, Penélope Cruz, Salma Hayek, uno dice al verlas: este cuerpo estaría muy bien envuelto en un Di Doménico, a pesar de que son muy diferentes. Recién acabamos de recibir un mail de una clienta nuestra de Guayaquil, a quien le hicimos un traje de novia y hoy pide tres vestidos de la nueva colección porque le encantó. Se trata de una mujer que adora la moda, conoce y tiene acceso a todo porque nosotros estuvimos en su casa y te aseguro que su vestidor es tan grande como este local, lleno de marcas, y recurre a nosotros que somos chiquititos… eso nos llena de orgullo.
SL: Luego de tantos años de trayectoria y de trabajar con mujeres, imagino cuántas anécdotas tendrán para compartir con nosotros…
César: Con una novia de Paraguay nos pasó que teníamos el vestido prácticamente terminado, faltaban diez días para la boda pero al papá no le gustó y eligió un modelo completamente diferente. Él había soñado con su hija vestida de princesa hindú y hubo que hacer, sin prueba previa, un vestido que llevaba dos kilos de cristales bordados. Tuvimos que viajar nosotros, llevar una modista... Nunca me voy a olvidar, en nuestro atelier de Mar del Plata éramos seis bordadores. Yo trabajaba sobre el vestido montado en un maniquí, porque tenía metros y metros de cola, miriñaque, estuvimos días y noches sin dormir… Ella es muy morena, muy linda, tiene un pelo negro asombroso y la madre buscó un joyero para el tocado. Todos quedaron muy felices, el papá nos iba marcando la cantidad de piedras que quería ponerle… fue una novia increíble.
Carlos: lo que pasó es que él está muy enamorado de su mujer, que es una colombiana bellísima y la vio tan espectacular con el vestido que le hicimos (ya la vestimos de madrina cinco veces porque tienen varios hijos), que dijo: “la veo más espectacular a mi mujer que a mi hija, y quiero que quien se destaque sea mi hija”. El resultado final fue emocionante.
Carlos: Tenemos muchas anécdotas porque nos ha pasado de todo, ataques de cuñadas muy celosas que piden el mismo vestido de la novia, o la mejor amiga que en la prueba dice que no le gusta lo que tiene puesto la novia y después vuelve ella a comprarlo, los celos entre mujeres son tremendos. ¡Las mujeres se visten para las mujeres!
César: A veces vemos que vienen madres a acompañar a sus hijas para elegir el vestido de novia y ni las dejan hablar porque quieren ver ellas primero el suyo.
Carlos: O la madre que elige el vestido para su hija, las chicas vienen con algo resuelto y ellas tratan de bloquear el camino, es muy difícil cuando vienen juntas…
SL: ¿Y cómo resuelven esos casos tan complicados?
Carlos: Seducimos a la mamá, le explicamos que la hija tiene un estilo, que nosotros vamos a respetarlo… seducir, yo lo he hecho toda mi vida y César que es más distante a veces tiene más paciencia. A mí me gustan las pruebas ágiles, y últimamente la gente quiere estar dos horas en el probador pero con el objetivo de disfrutar el momento. Nos sacan fotos, nos filman y después pasan todo en la fiesta…
SL: ¿Qué modelos del mundo de la moda influyeron en ustedes?
Carlos: Para mí Ives Saint-Laurent, y luego Valentino. Hoy Roberto Cavalli y John Galliano son nuestros referentes.
César: Sí, tanto en los géneros como en los diseños. No te olvides que la mujer argentina es extremadamente exigente y las tendencias mundiales no le gustan porque se mata con cirugías, en el gimnasio y quieren mostrar el cuerpo.
Carlos: La gente identifica nuestra ropa en las fiestas, ya todos saben cuando tenés un “Di Doménico”.
César: Por ejemplo Susana este año en todo su ciclo usó ropa de ella, menos en los dos últimos programas que llevó la nuestra. Y nos llamaban colegas para confirmarlo. La gente dice que los “Di Doménico” brillan más que los otros.
Carlos: Tengo una clienta de toda la vida que nos decía: vengo a ver tus géneros, porque las telas de ustedes caen, vuelan. Es calidad, a pesar de las crisis, la elegimos. En la nueva colección de verano apostamos a hacer algo un poco más accesible para poder mantener nuestra clientela y nuestro personal.
Carlos: Los vestidos de noche están íntegramente surfilados a mano por ejemplo, nosotros seguimos haciendo un montón de cosas que ya no se ven más en el mercado, respetamos las técnicas.
SL: ¿Qué consejos le darían a un joven que quiera iniciarse en el diseño?
Carlos: En primer lugar tiene que sentir algo dentro, sentir que puede crear y ser lo más auténtico posible. Hoy mi hija estudia diseño y le proponen hacer cosas que yo jamás le hubiese enseñado, por una cuestión modernista no los dejan ser ellos mismos, lo importante es encontrar lo que se tiene dentro, algo que se tiene cuando uno nace… podés aprender a cortar, moldería, técnicas, pero diseñar… viene con vos.
César: Lamentablemente las escuelas de diseño te inclinan hacia lo imponible, lo feo, el volumen, lo que no es lo real. Si bien hay tendencias, no hay cosas acordes con la identidad de cada ser humano, lo que cada diseñador puede poner para marcar un estilo. Nos pasa con la hija de Carlos que nos viene con planteos y preguntas y nosotros no entendemos para qué les piden ciertas cosas. Básicamente, si los chicos quieren estudiar diseño es porque están relacionados con el arte, les encanta el dibujo, tienen idea de los colores. Pienso que tienen que estar seguros, que apuesten a su identidad como diseñadores. Gratis no hay nada, deben estudiar muchísimo y no deben asustarse por el derecho de piso…
SL: ¿Les queda algún sueño por realizar luego de tantos años de creatividad?
César: Sí, muchos. Uno nunca debe perder esa capacidad, siempre surgen desafíos nuevos. Se trata de eso, de aceptar todo el tiempo nuevos trabajos. Un sueño… tal vez sea presentar alguna colección en Europa…
Carlos: Todo va llegando sin querer, recuerdo que hace muchos años presenté un desfile Buenos Aires - Paris en un vuelo Air France, y luego una colección en la capital francesa en la Embajada Argentina y después otra en La Haya, antes del casamiento de Máxima; ahí nos sentimos muy valorizados.
Hoy en verdad, nos resulta difícil tratar de estar en todos lados, nos invitan a los programas de televisión, vamos a eventos puntuales. Y sueños… bueno, vivimos de sueños, es lo que definitivamente nos mantiene vivo.