Texto: Lic. Elisa Bearzotti
Fotos: Ezequiel Scagnetti
EZEQUIEL SCAGNETTI
IMÁGENES DEL MUNDO
Desde su cuartel general establecido en Bruselas viaja por el mundo dejando registro de sus pasos. Catástrofes naturales, sonrisas y lágrimas, cairotas, sheiks y beduinos se confunden en un mapa tumultuoso de geografías antojadizas y disímiles. Su principal desafío reside en aprisionar la luz, arrinconar el encuadre perfecto, moderar el ojo y dejar que el “click” de la cámara cuente su propia historia.
Ezequiel Scagnetti nació en la más cordobesa de las ciudades argentinas: Villa Carlos Paz, si es que alguna puede ostentar tan orgulloso título. Pero pronto su historia familiar lo depositó en San Martín de los Andes, villa sureña gestora de múltiples ensueños para turistas, pero carente de atractivos para un adolescente inquieto. Ezequiel, de quince años, no sabía qué hacer con su tiempo y decidió seguir los pasos de Pancho, fotógrafo amateur y cazador de chicas bonitas en Chapelco. “A esa edad me dije ¿hay algo mejor? y empujado más por la petulancia que por mis conocimientos, me presenté con una vieja Pentax SP 1000 de mi padre en la casa de fotos del centro de esquí. A fuerza de insistir me mandaron a la montaña”, recuerda.
Pasó unas cuantas temporadas ejerciendo un oficio aprendido a través de la práctica y gracias a los conocimientos transmitidos por sus colegas, hasta que la periodista de un diario zonal le pidió hacer el retrato de un político que visitaba el lugar. A partir de allí el fotoperiodismo fue su meta y su destino. “Como lo ignoraba todo me propuse estudiar y así lo sigo haciendo hasta hoy –comenta con orgullo- hice cursos de iluminación de estudio, edición fotográfica para diarios y revistas, seminarios de fotoperiodismo, para periodistas en zonas de conflicto, historia del arte, estudios sobre la luz en el retrato, estética, francés, árabe, geopolítica, entre otros. Considero que todos estos conocimientos son indispensables en el desarrollo de mis reportajes”.
La búsqueda de las imágenes lo fue depositando en los sitios más interesantes y difíciles del planeta. “El desafío –aclara- es conseguir la foto que mejor defina un hecho, aquella que no necesita explicaciones. El fotoperiodismo es la profesión u oficio de quién se dedica a informar al lector por medio de la imagen. Eventualmente puede haber arte en él pero no es su principal tarea, más bien conlleva una responsabilidad deontológica a la cual las otras especializaciones no están obligadas. Debe mostrar la realidad”.
Una realidad que no siempre resulta fácil de aprehender. “A veces el grado de complejidad de la cobertura hace que la foto sea lo menos importante o lo último a resolver” –revela. Y agrega: “por ejemplo, durante la cobertura del tsunami en el Océano Índico el 26 de diciembre del 2004 tuve muchos problemas de logística, comer y dormir en una zona devastada era una prioridad. También los traslados fueron muy difíciles. Había grupos de gente desesperada que saqueaba, hospitales de campaña desbordados, era un caos constante. En las Islas Andaman, India, tuve problemas con las autoridades locales. Estaba trabajando para “Der Spiegel”, una importante revista alemana, junto a un periodista, cayó la noche y nos fuimos a dormir a una casa en ruinas. Al día siguiente el responsable de la isla vino muy nervioso a preguntarnos por qué nos habíamos escondido, si acaso estábamos espiando. El Sur de las Andaman es una zona militarizada de importancia estratégica.
En el Vaticano una vez me hicieron visitar la comisaría por un par de horas, fue durante la cobertura de los funerales del Papa Juan Pablo II. En el lugar había decenas de Jefes de Estado y unas siete millones de personas haciendo cola para darle el saludo final. Yo estaba sacando fotos, me dijeron que no podía, la situación se puso tensa y en el momento en que debí callarme la boca, hice lo contrario...”.
Otro punto crucial de su recorrido profesional fue Zimbabwe. “Fui con un periodista portugués de vasta experiencia en zonas de conflicto (Afganistán, Irak, Georgia), queríamos relevar la situación de ese país sometido al régimen de Robert Mugabe, quien mantenía a la población hundida en la miseria. Atravesamos la frontera a pie porque sabíamos que si usábamos el avión, nuestras cámaras iban a ser detectadas e incautadas en el aeropuerto. También teníamos conocimiento de que torturaban a los periodistas, extranjeros o locales, y que los servicios de inteligencia de Mugabe estaban por todos lados. Nos interesaba mostrar la situación: la escasez de electricidad, los supermercados vacíos, la falta de combustible, el mercado negro, queríamos entrevistar a disidentes políticos, a periodistas torturados y a granjeros blancos que fueron expulsados de sus tierras en el momento de la reforma agraria. Queríamos documentar”, relata con firmeza.
Finalmente logró su objetivo luego de transitar diversas alternativas que guarda en su memoria catalogadas como “pequeñas anécdotas”, sumadas a muchas otras de índole y naturaleza desigual como la vez que discutió con un Tai en Bangkok y fue corrido con un lunchaco; o cuando fue apedreado por un grupo de árabes en una manifestación; el reclamo que le hizo el representante de un artista belga porque la mascota que posaba al lado de su cliente no salía favorecida en la foto; los padres que se quejaron al ver a su hija modelo de dieciséis años posando en microbikini para una producción fotográfica de la revista People, diciendo que aparecía como una mujer de poca virtud; el insulto de un humorista al ver su foto junto a un burro que –según él - dañaba su imagen. “Tengo historias de todo tipo –confiesa Ezequiel- recuerdo a un maestro rural de Marruecos que me hablaba de Borges y de su traducción al árabe, también a personas que me ayudaron mucho, en momentos difíciles y que nunca más volví a ver. Llevo en mi memoria a gente que me marcó con sus enseñanzas, como un ex-prisionero político birmano, un maestro sufista en Turquía, monjes budistas en Sri-Lanka…”.
Historias, hechos, situaciones que Ezequiel Scagnetti atrapa con su cámara. Imágenes de un mundo que ya no reconoce fronteras. Espejos de un recorrido comunitario y personal que lo ha llevado a los lugares más alejados. Su ojo alerta va descifrando los secretos mejor escondidos, aquellos que se encuentran en el corazón humano, y que muchas veces sólo una imagen logra develar.
SECRETOS DEVELADOS
En el transcurso de la entrevista, Ezequiel brindó distintas precisiones sobre su trabajo. En ellas se evidencia una postura intelectual y filosófica que resume su visión del mundo y agrega a su tarea un plus de compromiso y profesionalismo difíciles de igualar.
¿Dónde reside, según tu criterio, el secreto de una buena fotografía?
En varios factores: la estética, la composición, la simpleza, el mensaje (si lo hay), la originalidad. En cuanto a la estética hay que destacar que lo bello no es necesariamente un paisaje nevado de los Alpes Suizos, un niño sonriendo o una flor. Puede existir la presencia de una sensibilidad estética en una catástrofe natural o en una situación de guerra, pro ejemplo. La composición es el secreto de todo el arte, porque define como se arma o estructura la obra, el posicionamiento de los diferentes elementos que la conforman. Finalmente considero que el buen arte es mejor cuanto más simple y creo fervientemente en lo nuevo, en lo distinto, en el poder de la vanguardia.
¿Cuál considerás que es el rol de la imagen en la prensa actual?
Pienso que se trata de una necesidad. ¿Es posible concebir un diario o una revista sin imágenes? Existen desde el inicio de la historia, los hombres primitivos ya dibujaban en las cavernas para representar situaciones de la vida cotidiana, los griegos honraban a sus dioses con esculturas monumentales, los egipcios adornaron sus tumbas y sus papiros con dibujos, los pintores que interpretaban situaciones bíblicas en el medioevo o los renacentistas no hacían más que traducir en imágenes los mandatos de la iglesia o de los mecenas. La imagen es una necesidad visceral del ser humano.
¿Cuándo te das cuenta de que contás con material valioso, que tenés en las manos una foto que puede marcar la diferencia?
A veces el vértigo de la cobertura no me da tiempo a asimilar lo que hago y a la noche, más calmo, cuando miro el trabajo con detenimiento me doy cuenta de su calidad. Esto es en general. En particular, una foto buena, la veo generalmente antes de sacarla. Muchas veces pasa que descubro una luz espectacular, el cuadro perfecto. Entonces me quedo esperando, quizás horas, a que "pase algo".
¿Por dónde pasa tu búsqueda artística en la actualidad?
Estoy trabajando en el Golfo Pérsico sobre la herencia cultural y el contraste con la modernidad en Omán, Dubai, Bahreim, Abu Dhabi, Qatar y Kuwait. Este proyecto será publicado en septiembre del 2010, si todo sale bien.
¿Cuáles son tus mayores desafíos hoy?
Construir una familia, seguir haciendo mis cursos, darme tiempo para buenas lecturas, cuidar a mis amigos. La fotografía es sólo una pequeña parte de mi vida.
MUESTRA FOTOGRÁFICA “RETRATOS DEL MUNDO” EN BUENOS AIRES
El Complejo Paihuen, Villa de Montaña recientemente presentó “Retratos del Mundo”, la primera muestra fotográfica de Ezequiel Scagnetti en Buenos Aires. La muestra se centró en retratos producidos en diferentes países como parte de un trabajo documental orientado a registrar la diversidad del género humano y sus diferentes expresiones culturales y religiosas. Hubo un espacio especial para “Arabia”, trabajo documental realizado junto a la periodista Francine Burlet que será editado en Bélgica en septiembre de 2010.
Durante los últimos años Ezequiel ha recibido formación en historia del arte, pintura flamenca, geopolítica en Oriente Medio, técnicas de retoque digital, etc. y sus fotos son sistemáticamente publicadas en la prensa europea: Voyages-Voyages, Expresso, Trends, Der Spiegel, El País, Paris Match, Le Vif, Newsweek, Geo, Financial Times, entre otras.
Contacto
www.ezequiel-scagnetti.com/
www.paihuen.com.ar/
Bettiana Gabilondo - bettianag@gmail.com
Tel: 0054- 11 - 156 152 7375