Texto-entrevista: Lic. Kamala Bonifazi
Fotos: Gentileza Paloma San Basilio, Franco Perozzi y Verónica Tibaldi
PALOMA SAN BASILIO
VUELO EN LIBERTAD.

Paloma San Basilio es tan bella y sensual como su canto, el vuelo ágil con el que ha afrontado la vida le brindó aires de libertad permanente. Ella supo actuar con valentía realizando siempre las cosas que le daban placer. Una vida en permanente cambio, su infancia en Madrid y Sevilla, y su adolescencia en Lugo, Galicia, le han permitido conocer lugares y costumbres diferentes. Ese aire del Atlántico del que tanto disfruta en sus giras, le ofreció lo salvaje, voluptuoso y manso a la vez. Una madrileña que de tanto cruzar el océano hacia América se ha ido impregnando de las diversas culturas que ha encontrado en su periplo itinerante. Amante de su tierra natal, la Madrid de sus sueños, la misma que la vio nacer, la cobijó y le permitió trascender más allá de su bella voz transformándola en profeta y embajadora de su arte universal.

Se abrió el telón, es Paloma San Basilio. Esa mujer esbelta y sensual nos hechizó con su canto angelical de tonalidades y registro perfectos.
Todos los escenarios prestigiosos del mundo le brindaron sus luces, pero esta vez nuestro encuentro no fue en el Carnegie Hall de New York, ni el Caesar Park de Las Vegas, ni el Gibson Amphitheater Universal de Los Angeles. Tampoco fue el Jackie Gleason de Miami, donde brindó un concierto y tiene grabadas sus manos en “El Paseo de las Estrellas”. Esta vez la pudimos disfrutar en nuestro país, Argentina, patria que Paloma confiesa amar profundamente.
Nació en el madrileño y castizo barrio de Chamberi, en España, para pronto trasladarse con sus padres a Sevilla y años más tarde a la localidad de Lugo. Esos cambios harán de Paloma una mujer ecléctica y sin miedo a los cambios, maravillándose desde muy jovencita ante mujeres de fuerte temperamento como Lola Flores y Concha Piquer a las que admirará eternamente. Por entonces ya amenizaba las reuniones familiares con su canto, interpretando “Ojos Verdes” y “El Relicario” canción que interpretó por primera vez en público contando con tan sólo doce años de edad. Chabuca Granda fue otra artista inolvidable a la que nuestra cantante actualizó incesantemente con interpretaciones como “La Flor de la Canela”, canción que Chabuca inmortalizó y que Paloma amaba recrear. Por entonces Paloma ya había comenzado su carrera de Filosofía y Letras. Pero pronto optó por psicología, también ballet, actuación y canto.
Los éxitos comenzaron a rodar, algo especial veían los productores en ese timbre de voz lleno de tonalidades… y no tardaron en llegar las propuestas de trabajo, grabaciones de discos y protagónicos en espectáculos deslumbrantes: “My Fair Lady” y “El Hombre de la Mancha” junto a José Sacristán, la Ópera Rock “Evita”, “Víctor o Victoria” de Black Edwards con música de Manzini, famosa obra interpretada en Broadway por Julie Andrews, donde encarnó el doble personaje en el teatro Coliseum de Madrid, con Paco Valladares como co-protagonista.
Los discos de oro y platino comenzaron a colmarla de satisfacciones. Su fama trascendió las fronteras de España llevando su voz hacia todas las latitudes, y pronto es una artista consagrada en toda Hispanoamérica. El tema “Beso a beso, dulcemente” fue de un éxito arrollador sumergiéndola en una extensa gira por Puerto Rico, Canadá y Estados Unidos. Luego interpretó la Ópera “Evita” que permaneció tres años en cartel y recibió el premio ABC de Oro.
El 6 de abril de 1972 Paloma fue madre de su única hija Ivana, pero se separó de su esposo siendo muy joven y debió enfrentar la vida cantando que fue su mejor forma de luchar. Hispavox, la discográfica más grande en ese momento, la contrató luego de escuchar una cinta que ella había enviado con dos temas de Roberta Flack, uno de ellos el popular y recordado “Killing me softly with this song”. Pronto se la comenzó a escuchar en todas las emisoras de radio españolas y decidió grabar baladas de dos grandes mujeres emblemáticas de la canción: Barbara Streisand y Gloria Gaynor, sintiendo pasión por los discos en vivo, otro de sus grandes aciertos. Pero el éxito arrollador vendría con los temas propios: “Por qué me abandonaste”, “Beso a beso, dulcemente…”, “Cariño mío”, “Paloma infiel”, “La hiedra”, “Demasiado herida”,“Quiéreme siempre”, “Nadie como tú”, y tantos otros. También grabó discos junto a otros grandes como José Carreras, Nino Bravo y Plácido Domingo en el “Miami Arena”. Junto a éste último, actuó ante dieciséis mil personas. También colaboró con el bailarín internacional y entrañable amigo, Julio Bocca en su especial espectáculo coreográfico “Boccatango” interpretando juntos magistralmente “Balada para un loco” de Piazzola. Por entonces Paloma es imparable y la contratan para conducir el festival de la OTI en Sevilla junto a su amigo Emilio Aragón. En el anfiteatro romano de Mérida, realizó un concierto sin precedentes que tituló “La sinfonía de los tres tiempos de América” del autor Luis Advis.
Con su última producción, PSB, “Piano, Saxo y Bajo”, recrea sus treinta y cinco años junto a la canción relacionando las iniciales de su propio nombre y los instrumentos con las palabras Pasión, Sensibilidad y Belleza. Junto a un trío de músicos de jazz, transformó “O mío Bambino Caro” de Puccini, en un momento inolvidable. PSB es el espectáculo con el que recientemente Paloma San Basilio acercó su talento a nuestra querida Argentina.
Pero en verdad, fue en el histórico Rainbow Room de New York, donde la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación, la distinguió con el máximo galardón de su carrera: El Grammy a la Excelencia Musical, a toda su trayectoria artística.

K: Paloma, vayamos a tu infancia, tu adolescencia, sabemos que has tenido una vida itinerante, muy estimulante e interesante a la vez… ¿cuáles fueron esos primeros pasos que marcaron tu pasión por la música y el canto?
P: Hay algo que tengo muy en claro y que ha marcado mi futuro y es que tuve una familia que se movía, que no tenía ningún problema en cambiar siempre que fuera para mejorar o intentar algo nuevo, ese espíritu que era el de mi padre y el de mi casa. Tuve varios destinos en mi infancia, pero cuando me instalé en Madrid me puse a estudiar psicología, filosofía y me metí en grupos de teatro. Buscando trabajo también estuve en un stand ofreciendo salchichas alemanas y vendí enciclopedias universitarias a domicilio. Necesitaba trabajar, sacar adelante la familia porque tuve una niña, me separé muy joven y me puse a buscar enseguida los medios para subsistir. Ahí conocí a gente que tenía relación con el mundo de la televisión, me propusieron hacer una prueba para un programa televisivo y entré. Hubo una cadena hecha de pequeñas cosas tan importantes… a veces pensamos que la vida está hecha de grandes cosas, pero no, es mentira, de pequeñas cosas, de personas que pasan por ella cumpliendo un papel estupendo, todas te pueden ayudar a trabajar tu camino.
K: Hay dos seres muy especiales en tu vida: tus padres….
P: Es verdad, tanto mi madre como mi padre fueron importantes, los dos eran muy complementarios, mi madre era el cable a tierra, sacando situaciones difíciles adelante, brindando su apoyo, su entrega, su generosidad y mi padre era el líder, el que tenía imaginación, apostaba siempre por nuevos trabajos, tenía una visión de la vida que para mí fue una gran lección. La mejor herencia que me dejó fue esa actitud ante la vida, honestidad por encima de todo y el respeto por la gente de cualquier condición, la valoración del ser humano. Un aprendizaje que se dio con sólo mirarlo.
K: ¿Tu familia estuvo también dedicada a este arte?
P: Mis tres hermanos me llevan varios años, yo soy la más pequeña de la familia, nadie se dedicó a esta profesión, a mi padre sí le encantaba cantar “asturianadas” y en casa siempre se escuchaba música clásica, es decir no sentía el arte como algo ajeno.
K: Te escuché decir que uno de los momentos más importantes de tu vida fue cuando cantaste con Plácido Domingo.
P: Sí, porque es un ser de una generosidad total, un personaje maravilloso con quien pude compartir un concierto a propuesta suya, en Miami, del cual salió un doble álbum, y fue una de las experiencias más maravillosas que tuve. Después de eso qué más se puede pedir, una persona de su capacidad, que tiene la generosidad de compartir contigo… fue una experiencia maravillosa en todos los niveles.
K: Sé que amás muchísimo la naturaleza, el mar, que te gustan las actividades como rafting, nadar, la aventura, andar a caballo ¿cómo vivís esas experiencias?
P: Soy un ser en movimiento, siempre tengo búsquedas, ganas de seguir aprendiendo, mejorando, y trato de disfrutar, ese es un poco el resumen de mis idas y venidas y lo que se puede transmitir a través de mi música y de las cosas que hago.
K: Estas palabras también definen tu casa de Cádiz, la que da al mar, diseñada en forma tan especial…
P: En esa casa menos es más, está abierta al espacio, al universo, a esa enorme naturaleza que entra por los cristales todos los días y no tiene nada de esas cosas que sólo te atan y no te dejan volar. Allí soy una sirena varada como la de Alejandro Casona.
K: ¿Cómo evaluarías a la humanidad en estos tiempos de crisis de valores?
P: Es una etapa compleja, convulsiva, hay una velocidad en espiral que nos lleva a crear mundos que luego no sabemos administrar y que luego nos vuelven a la cara como un boomerang, mucho más rápido que en siglos anteriores. Ahí entonces se ve el desequilibrio entre la velocidad del cambio y la incapacidad para asimilarlos en una buena forma. Creo que es una época donde muchas cosas se han conquistado, muchas se han mejorado a muchos niveles pero debemos tomar la dirección y ver adónde queremos ir. Si queremos tomar la dirección de la humildad, del trabajo, de mejorar, de que el mundo sea mejor, o si queremos una huída hacia delante que nos terminará explotando como un globo en la cara.
K: Admirás con pasión a Lola Flores, “La Faraona”, un verdadero valuarte universal, hablame de ella…
P: Es que desde chiquitita la admiraba por la fuerza, la energía que desprendía, por su vitalidad. Miraba sus películas y luego la iba a ver a los teatros y la esperaba para que me firmara autógrafos. Después tuve la suerte de poder hacerle saber que la amaba, pude decírselo muchas veces. Y a partir de una cierta edad comencé a sentir una absoluta admiración por otra voz: la de Estela Raval. Mis hermanos mayores traían los discos de ella y a mí me parecía la voz más clara, y más pura, y más limpia y mejor timbrada. Yo tenía por entonces doce años, llegaba del colegio y ponía los discos de ella. Así, uno después va siendo como un espejo de lo que admira…
K: Y aparte de Estela Raval que tiene una voz magnífica, ¿a qué otros personajes de Argentina admirás?
P: Por supuesto a Norma Aleandro, es asombrosa, la he visto actuar, he compartido con ella y la aprecio muchísimo. Y también a un gran amigo, un artista universal que estará siempre en la memoria de todos, Julio Bocca, un fuera de serie como persona y como artista, por su inteligencia, su humildad, y la gran capacidad que tiene para administrar su talento.
K: Siempre hablás de tus nietos con mucho orgullo, hablame de ellos, de tu amor por Walt Disney. ¿Es cierto que de chica decías que no querías crecer?
P: Sí, me cuesta muy poco estar con ellos, entrar en su mundo y dejarlos entrar en el mío. Cuando nos juntamos los tres no cabe nada en el medio, somos tres niños, es una misma fuerza que se dirige a ver qué inventamos: si nos metemos debajo de una manta que se convierte en una tienda de campaña, o si nos sentamos en un puff y es un coche que nos va a llevar al supermercado, o si tomamos unos lienzos y pintamos con las manos o con lo que tengamos. Mis nietos son unos seres maravillosos, es una fortuna que mi hija me haya traído esas dos criaturas, son también el resultado de lo que ella es, un espléndido ser humano y hoy por hoy es una de las cosas que más disfruto, más agradezco, son como dos faros. Es verdad, no quería crecer, se llama el síndrome de Peter Pan.
K: ¿Te apasiona leer, cuáles son tus lecturas preferidas?
P: Depende la época, ahora estoy leyendo el “Código Secreto”, que habla sobre los números pitagóricos, y de pronto me gusta leer aventuras o novelas históricas porque me ayudan a comprender mi propia historia.
K: Casualmente has interpretado musicales que hicieron historia, “El Hombre de la Mancha” junto a José Sacristán, “Evita”, “My fair lady” “Víctor o Victoria” y tantos otros… ¿Te queda el sueño de poder interpretar algún espectáculo especial en el futuro?
P: La verdad que sí, me gustaría poder realizar el año que viene otro gran musical, es una fuente a la que siempre vuelvo y siempre aprendo cosas, es una maravilla lo que se aprende con un personaje, es un germen de regeneración. Ahora estoy preparando algo muy importante, pero está muy al inicio, ya les contaré…
K: Tenés una visión muy especial del mundo, y de la política ¿cómo ves a la Argentina actual?
P: En este momento me parece que hay una gran separación, una dicotomía entre la clase política y el pueblo. Creo que el pueblo sigue, va adelante y funciona porque tiene que atender a lo cotidiano. Y las ideologías están lejos porque las clases políticas están ausentes de ideología, lamentablemente son siempre los mismos perros con distintos collares. Entonces veo como una especie de saturación, falta de interés, falta de confianza que es lo más peligroso. Se ha luchado tanto por la democracia, y las democracias están plagadas de corrupción. Eso es muy triste, está produciendo un gran desencanto y eso hace que de pronto aparezca un líder como Obama y todo el mundo mire hacia allá. Eso es lo que pasa en gran parte de nuestros países, hablo por Argentina pero también por España, que estamos separados por el océano, pero no tanto…
K: Paloma, ¿así que naciste el día de la música, el 22 de noviembre?
P: Sí, mira qué premonición, mi segundo nombre es Cecilia porque nací precisamente el día de Santa Cecilia.
K: Sos escorpiana Paloma, un signo fuerte y sensible, ¿te definen estas características?
P: Creo que sí, tengo mucho de Escorpio, me gusta lo esotérico, la noche, lo espiritual y metafísico. Disfruto mucho de los sentidos: me gusta oler, comer, tocar… Lo que sí es cierto es que Escorpio tiene una energía que es necesario canalizar para que no haga daño a nadie, ahí es donde hay que trabajar, es un poco como domar a la bestia porque no hay nada que justifique un comportamiento. Ya sea la genética, una circunstancia, un signo del zodíaco; las personas siempre pueden mejorarse a sí mismas, nada está predeterminado.
K: ¿Te sentís amada por España, te considerás un verdadero profeta en tu tierra?
P: Creo que sí, llevo treinta y cinco años de carrera, treinta y tantos discos de oro y de platino. He sido parte de los musicales más importantes que se han hecho aquí en España. De otro modo hubiera sido muy difícil, debería haberme ido a otro sitio. También reconozco que tengo pasión por América, siempre que puedo me voy hacia allá, es como un aire fresco. Adoro América, me encanta la gente, la actitud ante la vida, todavía abierta, todavía ilusionada, de alguna forma esperanzada, eso es algo que en el Viejo Continente cuesta un poco encontrar…
K: Amás América y especialmente en Argentina, en la provincia de Santa Fe, en la ciudad de Rosario siempre te espera un amigo entrañable, Franco Perozzi, hablame de esta relación tan especial…
P: En él hay un ser que siempre se comunica con el entorno, a través incluso de todos los velos, muros o interferencias que haya. Franco por alguna razón, desde muy chiquitito, desde los ocho años, me vio y sintió que había alguna conexión conmigo, que ha ido creciendo con los años. Es un chico de una gran sensibilidad, una gran capacidad para el afecto, para la admiración. Es una persona muy exigente y perfeccionista, por eso incluso cuando admira lo hace de una manera difícil de igualar. Ese chico inteligente, con quien se puede conversar de tantas cosas profundas, desde metafísica a los personajes de Disney ha ido creciendo, se ha hecho un hombre, un ser maravilloso, donde el cariño, el afecto, la cercanía y el agradecimiento por esa entrega y esa pasión que pone en todo lo que concierne a mi persona, es imposible de evitar.
K: Te escuché decir que el amor necesita mucho tiempo, me gustó eso. ¿Y quién habita tu corazón en este momento?
P: Mi corazón es un espacio abierto en el que hay muchas personas y muchas cosas. Yo no me planteo el amor en términos de pareja, hace mucho tiempo que dejé de planteármelo, no sé si porque me parecía una concepción un poco chata del amor o si porque necesitaba abrirme a espacios más amplios. Yo creo en el amor como una actitud frente a la vida, como una forma de entender tu propia vida, tu trabajo, tus cosas, tú mismo y tus amigos.

MI CASA EN LA PLAYA

“Mi casa de la playa de Cádiz es mi paraíso particular, es donde me escapo. A veces he tenido una mañana, un lunes libre en el teatro, me he venido a las ocho de la mañana en avión y me he vuelto el martes para ir a hacer la función. Este es el sitio en el que yo dedico tiempo para pintar, correr por la playa con mi perra y subir al faro, hacer yoga… desayunar mirando el mar es un privilegio. Es una casa abierta, transparente, donde hay nada más que lo justo para comer y dormir, pero que tiene muchísima vida. Me gusta bañarme en el mar hasta en invierno y bucear. El mar es posiblemente la mejor forma de alimento, cuando tengo días bajos, cuando tengo problemas el mar siempre ha sido como esa especie de compañero que me dice ‘no te preocupes que todo va a estar bien, ven… tranquila’ y es como un regenerador natural… dicen que todos hemos sido peces, bueno, yo estoy convencida de que he sido pez. Mi casa de Cádiz te diría que es muy exhibicionista, no hay paredes. Una vez estaba tomando el sol boca abajo y pasan dos por la playa y escucho ‘Oye, que esta no quiere saber na’ de albañiles, na’ más que quiere cristal y hormigón’. Y es sólo cristal porque amo el mar, soy signo de agua, me gusta el movimiento del mar, me baño todos los días, me da igual invierno y verano porque el mar es como esa cosa fluida, suave que me abraza y la necesito. Y los cristales son justamente para verlo, para que el mar entre en casa todos los días. Es un privilegio. Me levanto por las mañanas, corro unas cortinas y ya vuelve a estar allí el mar. En las noches la luna hace un camino de plata y entra en mi dormitorio”.

SIEMPRE LIBRE

“Por entonces, vivía en las afueras, teníamos flores, conejos de Angora, gallinas… teníamos todo lo que un niño puede necesitar para ser feliz y unos padres tan maravillosos que cuando llovía mucho, yo llegaba con el sobretodo del colegio y le decía a mi madre: ‘Mamá, ¿me dejas?’, ella me decía ‘sí’ y yo salía con el uniforme a mojarme… yo me dejaba mojar bajo esa lluvia y era feliz, y daba vuelas y vueltas con los brazos abiertos. Luego mi madre me esperaba con la toalla, me recogía, me quitaba el uniforme y me secaba con dulzura. Eran seres maravillosos y gracias a ellos mi vida tiene un sentido bastante especial”.

Instantáneas

Una película: “Por siempre jamás” con Drew Barrymore y Angélica Houston
Un libro: “El corazón del hombre” de Erich Fromm
Un lugar para disfrutar las vacaciones: cualquiera con calor, agua y gente estupenda.
Un color: naranja
Qué cosa resulta imprescindible en tu bolso de mano: un lápiz labial.
Un recuerdo imborrable: el parto, el nacimiento de mi hija
Un lugar para vivir definitivamente: ninguno
Un sueño a realizar: no me preocupa
Un perfume: Caleche, de Hermes
Una cualidad sobresaliente del amor: la generosidad
Una cualidad sobresaliente en la amistad: saber compartir
Un deseo para tus nietos: que sean plenamente felices


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