Texto: Editorial
Fotos: Fernando Gutiérrez y José Risso Florio

PABLO ATCHUGARRY
LA PIEL DEL MÁRMOL

La Fundación Pablo Atchugarry, situada en Manantiales, departamento de Maldonado, Uruguay, es una institución que resume el espíritu de su autor. Sobre el amplio parque de quince hectáreas se levantan varios edificios que albergan las esculturas del propio Atchugarry, muestras de artistas reconocidos (durante el verano se realizó una exhibición de la obra de Le Corbusier) y ciclos de música y literatura. Con más de treinta años de residencia en la ciudad de Lecco, Italia, no muy lejos de las canteras que proveían a Miguel Ángel del famoso mármol de Carrara, y una producción artística que recibe reconocimientos a nivel mundial, Pablo se propuso ser un vínculo entre su país natal y el mejor arte de la historia de la humanidad.

Pablo Atchugarry nació en Montevideo hace 55 años. Su padre Pedro lo estimuló desde la infancia a entrar en el campo de la pintura, opción que con los años se fue enriqueciendo con la incorporación de otros materiales, como el cemento, el hierro y la madera. Al final de los años ‘70 viajó a Europa con la intención de perfeccionarse y en el año 1979 descubrió el mármol como una materia extraordinaria y fascinante. Pronto realizó en Carrara su primera escultura titulada “La Lumière”. En 1982 decide establecerse definitivamente en Lecco, Italia, como consecuencia del primer encargo de una gran obra: “La Pietà”. A partir de 1989 se manifiesta también a través de obras monumentales que hoy forman parte de colecciones privadas y públicas en espacios americanos y europeos. En el año 2002 recibió en Carrara el Premio Michelángelo en reconocimiento a su carrera artística, en el 2003 participó de la 50º Bienal de Venecia y más tarde tuvo el honor de ser convocado para el homenaje a los 50 años de reinado del Príncipe Rainiero de Mónaco, con una escultura que hoy se encuentra emplazada en la Avenue Princesse Grace, de Montecarlo.
Actualmente, desde la fundación que lleva su nombre en Maldonado, a pocos kilómetros de Punta del Este, promueve el acercamiento entre su pueblo y las más altas expresiones del arte internacional. Creada con el espíritu de alentar el desarrollo de las artes plásticas, la literatura, la música y demás manifestaciones creativas del hombre, se proyecta como un centro de encuentro de todas las disciplinas del arte, un lugar donde tanto los maestros de reconocida trayectoria como los jóvenes pueden exponer su trabajo al público visitante. En ella se estimula el valor de la convivencia y la tolerancia, la solidaridad y el respeto a la diversidad, plasmado en la riqueza de los distintos lenguajes de los artistas y sus obras. “Hace treinta años que estoy instalado en Europa, y he ido acumulando una experiencia importante”, nos confió en una reciente charla realizada en una de las áreas de la fundación con la vista de su increíble parque de quince hectáreas. “Viendo lo que existe en otras partes del mundo -agrega- como el Parque Chillida por ejemplo, pensé en traer algo de esa experiencia a Punta del Este, un lugar que convoca a un público internacional. Creo que es una contribución a la cultura y a la difusión de las artes. La meta es la formación de un parque internacional de esculturas”.
SL: Dijiste que esto está orientado a un público internacional ¿quiénes aprecian más tu arte?
P: La mayor afluencia es de Argentina, desde donde traemos también a muchos artistas líricos, creo mucho en este proyecto común que une a dos pueblos. En los últimos años Punta del Este también tiene una presencia internacional importante de brasileños, europeos y americanos.
SL: ¿Hay algún maestro que te defina en particular?
P: Tengo un gran amor por la obra de Miguel Ángel, él dedicó toda su vida al mármol, trabajó hasta los últimos cuatro días de su vida y tenía 89 años cuando murió. Cuando conocí su obra me dije: esto se siente o no se siente, la obra está en el bloque, tal como él decía, pero hay que ayudarla a salir. Mi encuentro con este material fue en el año ’79, es decir, hace más de treinta años. Visité las mismas canteras que recorría Miguel Ángel y eso me hizo una impresión muy fuerte, sentí como una voz, como si la montaña me hablara y me dijera: acá estoy. Es un material que tiene grandes dificultades técnicas, es muy duro, polvoroso, el trabajo con él es ruidoso pero en un cierto momento brinda esa luz tan particular… y además dura siglos y siglos, es decir que tanto trabajo, tanta fatiga se compensa por el mensaje que perdura en el tiempo.
SL: Veo un leiv motiv en tus esculturas, un estilo propio ¿qué intentás transmitir con esto?
P: Sobre todo el despojo, estamos en un mundo que aturde con cosas, imágenes, presencias en la televisión, los medios. Hay que indagar un poco hacia adentro, despojarse de todo lo cultural para encontrar la verdadera expresión, es necesario buscar profundamente, desnudarse. Esa verticalidad de mi obra es la que siempre me acompañó, expresa la búsqueda de un Ideal, no tiene límites, como los sueños del hombre.
SL: ¿Cómo es el desarrollo de tu trabajo?
El mármol no permite agregar, la escultura se hace quitando, es decir que cuando uno decide dar un golpe sabe que ese material ya no va a ser más parte de la obra, por lo tanto es una gran decisión, hasta trágica diría. Eso va marcando un rumbo, uno comienza a hacerse cargo de las propias decisiones, sin arrepentimientos. Todo el proceso incluye una infinidad de pasos sobre la misma superficie con diferentes materiales: limas, piedras abrasivas, hasta llegar a las lijas más finas y cera que es lo que descubre la piel del mármol.
Su trayectoria sorprende y emociona. Sentados junto a él sentimos el gozo y el orgullo de sabernos enfrente de uno de los artistas más reconocidos del mundo entero. “He realizado exposiciones en todas partes del mundo -dice tranquilamente- mis obras se venden en las subastas de Christie’s, Sotheby’s, en Londres, Paris, New York, se ha llegado a un conocimiento de mi obra y a un aprecio importante. Por eso, este sueño de la Fundación Atchugarry es muy importante para mí, porque se trata de traer esa experiencia hasta el lugar que me vio nacer. Y es un proyecto que no solamente hay que realizarlo, sino mantenerlo y hacerlo crecer, por lo tanto es un gran desafío. En este sentido debo agradecerles también a ustedes por la difusión que hacen. Siempre digo que los periodistas cumplen un rol muy importante porque a veces la prensa, la televisión se deja llevar por las situaciones más chocantes y se olvida de las cosas lindas que fortalecen el alma, todos tenemos necesidad de belleza”.
El sentimiento de devolver a la sociedad lo recibido, desde la infancia en el ambiente familiar y a lo largo de su formación y trayectoria como artista, confluye en esta “otra obra” de Atchugarry convertida en un legado y un homenaje a su tierra.

Datos de contacto
Ruta 104 Km 4,500 • El Chorro • Manantiales • Maldonado • Tel.: [598] 042 - 77 55 63
Web: www.fundacionpabloatchugarry.com




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