Texto: Lic. Isabel Savater
Fotos: Willy Donzelli
QUEBRADA DEL CONDORITO
VUELO DE GIGANTES

Curvas y contracurvas custodiadas por la impactante presencia del cóndor andino guían el ingreso al Parque Nacional Quebrada del Condorito en la Provincia de Córdoba. Sus casi cuarenta mil hectáreas ofrecen magníficas vistas donde reinan los ocres, amarillos, verdes, cenizas, lacres… Las nubes cercanas provocan un increíble juego de luces y colores, distancias y alturas se desintegran y de pronto, un cóndor nos regala su vuelo majestuoso. Instalado en el lugar, el silencio acuña su grandeza y las piedras son el espejo de los siglos.

El recorrido se inició en Villa General Belgrano con la gente de Peperinatur y la guía amable de Diego Caliari, que nos condujo por la Ruta Provincial Nº 5. El Dique Los Molinos nos recibió con su magnífico espejo de agua y los puestos de comidas artesanales distribuidos a lo largo del zigzagueante circuito. El siguiente punto fue Villa Ciudad de América, desde donde cruzamos las Sierras Chicas de Oeste a Este en dirección a Anisacate y, sin detenernos en Alta Gracia, nos internamos directamente en el camino a las Altas Cumbres. Cuando los carteles indicadores acusaban los mil cien metros sobre el nivel del mar encontramos un inesperado custodio de los cielos: el Observatorio de Bosque Alegre. Fundado en 1942, posee un telescopio reflector que en su momento ocupó el tercer puesto en América y el quinto en el mundo. Su cúpula permite giros de 360º y en la actualidad ofrece visitas guiadas, proyección de videos y charlas científicas. Allí la vegetación es abundante y presenta ejemplares típicos del bosque serrano: molles, talas, cocos, espinillos, arbustos e hierbas medicinales.

Al volver a la ruta, las curvas incesantes desafían todo el tiempo, es necesario estar atento, no detenerse en el paisaje que va cambiando poco a poco. Cuando llegamos a los mil doscientos metros sobre el nivel del mar la vegetación es diferente, vemos una zona de pastizales y un grupo de arbustos que la gente del lugar llama “romerillal”, compuesto de romerillo, carqueja y quebrachitos, entre otros.

La primera parada recomendada es la Fundación Cóndor, que nació hace algunos años de la mano de Fabián Ramallo. A Fabián le gustaba mucho la caza hasta que en un momento comprendió que la vida silvestre necesitaba ser protegida en lugar de atacada. Así se convirtió en un profundo defensor de la fauna local involucrándose en acciones conservacionistas. Durante los años ’70 descubrió que los cóndores que habitan la Pampa de Achala tenían un alto grado de vulnerabilidad y comenzó una tarea que continúa hasta el día de hoy a favor del reconocimiento de la especie y la concientización de la población. Antiguamente era bastante común que la gente de la zona cazara cóndores para luego vender las plumas (una postal típica en el viejo camino a las Altas Cumbres) o por considerar erróneamente que era un predador de ganado. Hoy en cambio el cóndor es apreciado por su valor ecológico y como animal emblemático de los ecosistemas de montaña.

Finalmente llegamos al Paraje La Pampilla, ubicado a dos mil metros de altura. Germán Jaacks -Vice-Intendente del Parque- nos recibió en el Centro de Visitantes y junto al Guardaparque Cristian Sosa cordialmente respondieron a nuestras preguntas.

¿Cuándo fue creado el Parque Nacional Quebrada del Condorito?
El 28 de noviembre de 1996. El objetivo fue conservar la biodiversidad natural y cultural del área, y las cabeceras de las cuencas hídricas de la región. El sitio reúne una importante diversidad de animales y vegetales, una reserva de agua y mucha belleza. Posee treinta y siete mil trescientos sesenta y cuatro hectáreas en las que se distribuyen seis seccionales habitadas por personal del Parque; algunas de ellas eran viejos cascos de estancia que fueron reacondicionados.
Sin dudas, el cóndor es la estrella del lugar ¿Es posible verlo rondando por acá? ¿Cómo son sus hábitos?
Es bastante impredecible, aunque generalmente vuela aquí cerca en dos momentos del día: a la mañana cuando se forman las corrientes ascendentes y descendentes, y a la tarde, al regresar. Pero eso varía de acuerdo a cuántos kilómetros hizo en el día, si encontró comida, si es verano o invierno. En general, su rutina es la siguiente: a la mañana temprano, una vez que se forman las corrientes térmicas que le permiten desplazarse, sale de sus dormideros hacia el Este, aprovechando las brisas que ingresan desde el valle hacia el interior de la quebrada y asciende paulatinamente merodeando toda el área del Parque. A veces recorre más de cincuenta kilómetros en busca de alimento. Puede pasar más de una semana sin comer, ya sea porque no consigue carroña o no se dan las condiciones aptas para el vuelo, pero cuando lo hace es capaz de engullir grandes cantidades. Le gusta bañarse en un pozón cercano, no importa si hace frío o calor, toma sol, planea un rato para terminar de secarse y luego se va.

¿Cuántos ejemplares hay en el Parque?
Los tres últimos censos arrojan cifras similares de entre ochenta y cien ejemplares; varía según la época del año ya que algunas parejas se van a criar a otros sitios. A partir del año pasado, desarrollamos censos anuales junto al Centro de Zoología Aplicada de Córdoba.

¿Cuáles son las características del cóndor que habita la Pampa de Achala?
Desde Venezuela hasta la Patagonia hay una sola variedad de cóndor. A través del seguimiento satelital sabemos que los que están acá suelen pasar períodos en los Parques Nacionales Talampaya de La Rioja, Sierra De Las Quijadas de San Luis, y en la Reserva Provincial Cerro Colorado del norte cordobés, entre otras áreas que brindan protección a estos animales.
El cóndor tiene una vida muy larga, puede llegar hasta los ochenta años, demora más o menos nueve años en alcanzar su edad adulta y comenzar a procrearse. Hasta los seis años su plumaje es pardo-amarronado, recién a partir de allí las plumas comienzan a identificarse bien: algunas blancas y otras negras.
Lo que caracteriza particularmente a esta quebrada (y es la causa de su nombre) es el alto porcentaje de ejemplares jóvenes que se ven acá, es algo inusual. Este sitio los congrega en su larga etapa inicial de aprendizaje para la búsqueda de alimento, una especie de “escuela de vuelo” que le servirá para el resto de su vida.

¿Qué actividades se pueden hacer acá?
Casi todo el mundo viene a hacer caminatas, y avistaje de flora y fauna, en especial quieren observar el cóndor. Es necesario contar con la ropa adecuada, y con un cierto grado de preparación física, ya que es una actividad exigente. Se requieren entre seis y diez horas para acceder a los distintos sitios, según el recorrido que se elija. Para sacar el máximo provecho a la experiencia es conveniente contratar a un guía especializado.

¿Hasta dónde hay que llegar para poder verlos?
La Quebrada del Condorito es una gran fractura geológica en forma de “V” de ochocientos metros de profundidad y mil quinientos metros de separación en la parte superior de sus paredes. El lugar ideal para realizar un avistaje es el balcón de la ladera sur porque allí están los dormideros. Los primeros en asomar son los ejemplares jóvenes, los condoritos, más curiosos y arriesgados que los adultos. Al rato, posiblemente hará su aparición la cresta que adorna la cabeza de los machos, fácilmente distinguible, con sus patas colgando a fin de ofrecer mayor resistencia al aire y poder regular a gusto la velocidad. Pero como sus hábitos son cambiantes, nunca se sabe si llegaremos a ver alguno.
Divisar un cóndor en pleno vuelo resulta una experiencia conmovedora. Sus alas abiertas pueden tener una envergadura de hasta tres metros y veinte centímetros, llegan a pesar hasta quince kilos y medir hasta un metro y treinta centímetros de altura. Cuando son protegidos y respetados estos gigantes del aire no se amedrentan ante la presencia del hombre, saben que en las alturas su reinado es imbatible.


MIRADA PRIVILEGIADA

Para vivir una aventura única, lo mejor es apreciar la quebrada desde los balcones norte y sur. Este último es, según los lugareños, el que ofrece la mejor vista y mayor cercanía a los cóndores. Pasar de un balcón a otro no es tarea fácil, pues requiere varias horas de caminata para llegar al fondo de la V, y luego volver a subir. Claro que la magnitud del paisaje adornado por la presencia del cóndor amerita el esfuerzo, reparando con su sola presencia el cansancio físico producido por el ascenso.

Contacto:

Dirección de Turismo de Villa General Belgrano
Teléfono: (03546) 461215
Web: www.vgb.gov.ar

Parque Nacional Quebrada del Condorito
Teléfono: 03541-433371/ 486287
Web: www.condoritoapn.com.ar
E-mail: quebradadelcondorito@apn.gov.ar




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