Texto - Entrevista: Lic. Carolina Cansino
Fotos: Norberto Puzzolo

DIBUJAR CON LUZ
DIALOGANDO CON NORBERTO PUZZOLO

Con una trayectoria inigualable en el mundo de la imagen Norberto Puzzolo se posiciona como una de los mejores fotógrafos del país. Su exitoso estudio publicitario trabaja sin cesar desde la ciudad de Rosario hacia las empresas más importantes de Argentina. Dueño de principios indelebles contraídos en los convulsionados años sesenta, habla de su actividad artística, su vida y las fotografías: esas huellas luminosas que devienen testigos ineludibles de la realidad sin pretender jamás por ello escaparse del arte.

Fotógrafo pero antes artista, o artista y fotógrafo, las dos actividades sin privilegios, la linealidad del significante me obliga a colocar un rótulo antes que otro, craso error. Como también craso error separar fotografía de arte porque la producción de Norberto Puzzolo enciende otros motores… Integrante con tan sólo dieciocho años de la vanguardia rosarina que documentó la obra colectiva llamada “Tucumán Arde”, hizo que su trabajo se adueñara de sus propias obsesiones.

C: ¿Cuándo se entromete la fotografía como protagonista en su vida?
N: Mi acercamiento a la vanguardia rosarina fue de muy joven, yo tenía diecisiete años. Esa palabra del siglo pasado: “vanguardia”, nos hacía pensar en una forma de expresión nueva, ya el pincel era viejo. En la imprenta donde yo trabajaba había una parte de fotocromía y de a poco me fui acercando, fui espiando lo que pasaba en esos procesos de laboratorio. Cuando volví del servicio militar quería trabajar por mi cuenta y entonces me pareció que con mis conocimientos de plástica más la cámara fotográfica podía hallar un modo de vida que me resultara placentero. Creo que ahí tuve… no sé si decir suerte, creo que a la suerte uno la ayuda, pero automáticamente empecé a trabajar en periódicos de la época… era un tiempo muy convulsionado, pasaban muchas cosas que obligaban a contraer algún compromiso, el que cada uno pudo ¿no? Y la fotografía era una herramienta muy interesante para mirar esa realidad. Para hacer “Tucumán Arde” viajé con una cámara prestada y saqué fotos, no hice otra tarea… Tenía dieciocho años.
C: ¿Fue como fotógrafo?
N: Saqué fotos, no había una actitud de fotógrafo, era una acción muy desprovista de la intencionalidad estética, la intencionalidad pasaba por documentar esa realidad para mostrarla. Esa acción implicaba toda una cantidad de cosas como el engaño a las propias autoridades culturales para que nos dejaran estar allí… La preocupación pasaba por un eje diferente al de hacer una “buena foto”. Si en vez de una cámara hubiera tenido un micrófono hubiera sido lo mismo.
C: Impostergable preguntarle un poco más sobre su experiencia en este hito que fue la propuesta colectiva “Tucumán Arde”…
N: Fue una experiencia fundamental y fundante, marcó muchas cosas buenas y… también hubo muchas otras que no pude concretar por aquello aprendido en Tucumán Arde. Creo que signó mi rango de movimientos, es decir ante ciertas cosas que pasaron y que pasan, que veo, asumo cierta distancia porque es muy difícil traicionar lo aprendido en ese momento. Es importante aclarar que “Tucumán Arde” no es una cosa mía, es una cuestión colectiva, no quiero adueñarme.
C: ¿Qué tipo de formación tuvo?
N: Nada académica. Comencé desde muy joven a trabajar en una imprenta y ahí tuve la suerte de que se me alentara a estudiar, evidentemente ya me gustaba esa cosa manual, el dibujo, el diseño. A los quince años tuve la oportunidad de contactarme con Juan Grela que fue mi maestro. Además Anselmo Piccoli es el hermano de mi mamá y si bien con él no tomé clases en forma metódica lo reconozco como otro de mis maestros, mucho de lo que charlamos me abrió un panorama interesante.
C: ¿Qué es una fotografía Norberto?
N: En los últimos tiempos ha cambiado mucho el concepto de fotografía, pero creo que hay algo que siempre persiste, pienso que cuando alguien adopta la fotografía y hace un trabajo fotográfico así sea manipulado, distorsionado, armado, retocado, algo de su valor documental subyace, sino no estaría haciendo fotografía, estaría haciendo un dibujo o una pintura. Y desde el lugar del espectador aún es más evidente, quien observa esa obra está buscando algo de ese: “esto ha sido”, sino le impactaría de otra manera, algo del referente, esa persona, cosa u objeto que estuvo adelante del objetivo en un momento dado. Una mala pintura va ser siempre mala, una mala fotografía con el paso del tiempo puede ser una obra interesante. Otra cuestión importante es que la foto no define ni valores éticos ni morales: un epígrafe te dice que tal es un delincuente y vos en la imagen vas a ver a un delincuente.
C: En su trabajo: ¿cómo se imbrica esto de lo documental y lo artístico? Esta polaridad que sabemos que no existe como tal… ¿ser reportero gráfico o ser un artista?
N: En este momento no siento esa polaridad. Si la balanza se inclinó hacia un lugar u otro y si hubo momentos de desequilibrio ha sido porque vengo de un lugar donde hay que trabajar para vivir. Alguna vez mi trabajo rentado no me dejaba hacer mi actividad artística. En algún aspecto, con cierta ironía, me quejé porque en alguna oportunidad se valoraron más mis publicidades que mis obras artísticas. A veces me siento como Superman y Clark Kent, tengo que ser tan prolijo con las publicidades que después de alguna manera me descargo con mis obras de arte, ¿por qué una foto tiene que ser prolija? ¿Por qué un fotógrafo tiene que cuidar tanto sus negativos, cosa que no se le exige a un pintor? Yo me di el gusto de no cuidar nada y hacer las fotos que quiero, desprolijas, rayadas.
C: Ahí está parado en lo artístico…
N: Sí, pero insisto, algo del referente persiste, sino no sería una fotografía. Por eso para mí no existe la fotografía abstracta, la gente llama fotografía abstracta a algo que se asemeja a un cuadro abstracto. Si el microscopio aumentó algo millones de veces, algo que mis ojos a simple vista no llegan a ver, eso no quiere decir que no exista, no es creación de la pura imaginación.
C: Una vez le escuché decir que no se reconocía en sus fotos carnet hasta que un día descubrió el misterio que encierra no poder identificarse en ellas…
N: Fue una revelación. Mi hijo me sacó una vez una foto en la que dije: “sí, este soy yo, me reconozco”. Me puse a pensar por qué esa vez sí me identificaba, y me di cuenta de que la había espejado, le había invertido el ángulo. Nosotros en realidad, gracias al espejo, tenemos una visión propia al revés de la que el resto de la humanidad tiene de nosotros. Entonces esa inversión de la imagen me dio “mi imagen”, la que yo veo todas las mañanas frente al espejo. Esto me llevó a pensar también en esta cuestión especular de la fotografía, es decir, la fotografía entonces tiene algo de espejo de la realidad, algo de reflejo parcializado.
C: Cuéntenos en que consiste su día a día, su trabajo hoy…
N: Tengo un estudio de fotografía publicitaria, hemos trabajado para las más importantes empresas de la región y del país, y para las agencias de publicidad reconocidas de Buenos Aires. Eso sigue con Lisandro, mi hijo, pero a esta altura yo estoy abocado a mis fotos, a mis trabajos, hago una exposición importante por año, me dedico de lleno a mi trabajo artístico, es un deseo muy profundo que tengo, espero que la vida me acompañe.
C: Todas sus biografías terminan igual: “Por una decisión personal no ha enviado sus obras para concursar en premios ni salones”… pregunta obligada…
N: La verdad es que sigo creyendo en lo aprendido en “Tucumán Arde”: que el arte no es para una burguesía, no es para los museos. Claro que ahora los museos han cambiado, los gobiernos han cambiado y la radicalización de aquellos años hoy ya no existe. Pero nunca me atreví a modificar aquel pensamiento y me pareció que no concursar por un premio o no mandar a un salón era, en cierto modo, actuar en consecuencia con todo eso. Igualmente me dieron un par de premios a la trayectoria como el Leonardo o el Konex, pero son premios no buscados. Tampoco creo demasiado en los premios. Si el Museo de Arte Moderno de Nueva York edita un libro que tiene una obra mía para mí es muy fuerte, si me llaman de un museo rosarino también. Todo depende de las expectativas, no hay metas, hay un devenir…
C: Norberto… ¿Qué es el arte?
N: Creo que podría definir la actividad artística como un privilegio que tenemos determinados individuos, no porque la creatividad sea patrimonio de unos pocos, sino porque la posibilidad de desarrollarla sí lo es. Debemos decir que somos unos privilegiados, muchas veces me he puesto a pensar cuánta gente haría trabajos mejores, diferentes… y no los hace porque no se entera de que tiene esa capacidad creativa, simplemente porque no cuenta con las condiciones materiales para llevarlas adelante. El arte te permite vivir de manera diferente las cosas que te ocurren en la vida. Creo que el arte, - y esta es una frase que escuché en una película - “hace menos dramática la muerte”. Porque en definitiva uno hace las cosas mientras vive y vivir es un camino que conduce hacia la muerte. Entonces podría redondear diciendo: “El arte es algo que hace mucho más llevadero el camino hacia la muerte”. No sé… Hoy te doy esta definición, si me preguntás otro día quizás diga algo diferente…




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