Texto: Lic. Kamala Bonifazi

«Una tumba tributo al amor».
EL TAJ MAHAL
En la tierra de la literatura Bhagavad Gita, el Mahabharata, el Ramayana, y de los Upanishads; la de Tagore, Gandhi, Nehru e Indira, se erige El Taj Mahal, en Agra (India). Su belleza inigualable lo ha convertido en el monumento funerario dedicado al amor, más bello del mundo. Gracias a él, el turismo en la India se ha convertido en la industria sin chimeneas más importante, haciendo posible con el dinero que desembolsan los visitantes al movilizarse, alimentar a gran parte de sus mil millones de habitantes.

Un poco de historia

Cuando los Arios llegaron en el año 1.000 a. de C., procedentes del norte, la India poseía ya una civilización desarrollada en el valle del Indo. Los arios trajeron la literatura y la religión védica. La invasión de Alejandro, en el año 326 a. de C. puso a la India en contacto con la civilización griega; aunque el contacto político no fue muy importante, la mitología y el arte hindú, especialmente del norte de la India, quedaron, durante mucho tiempo influidos por las tradiciones griegas.

Con el emperador Ashoka (año 268 a. de C.) el arte y la arquitectura surgieron prácticamente en todo Oriente. Luego, la dinastía Gupta implantó su poder en el norte de la India a principios del siglo IV, y bajo su mecenazgo, las artes florecieron en tal forma que los doscientos años de su reinado han recibido el nombre del Siglo de Oro de la India.

La dinastía Pallava reinó en la parte sur de la península, desde el siglo V al siglo IX. Construyeron hermosos templos, pero finalmente fueron derrocados por los reyes Chola, los cuales reinaron trescientos años, cayendo a fines del siglo XIII. Las esculturas de bronce Chola poseen gracia y dignidad.

El arte indio, en general, es muy antiguo, esotérico y de raíz religiosa. Las formas artísticas han sido numerosas veces, en su larga historia, marcadas por razas y culturas extranjeras, pero la corriente estética fundamental ha sido siempre hindú, conservando tradiciones clásicas de música, danza, literatura, arquitectura, escultura y teatro.

Inspirados en la adoración, surgieron cientos de monumentos con labrados intrincados; las incomparables pinturas de Ajanta y los bronces del Sur.

Con la llegada de los mulsumanes en el siglo XIII, el arte hindú sufrió un poderoso impacto. Al establecerse los nuevos gobernantes, comenzaron a construir mezquitas, tumbas y jardines empleando artesanos locales y extranjeros, y así comenzó a fusionarse el estilo sarraceno con el hindú. Esta síntesis llegó a su máxima perfección con los reyes de la dinastía Mughal, en el siglo XV, los cuales reinaron unos doscientos cincuenta años. Los reyes Mughales y en especial el emperador Shah Jahan, se mostraron interesados en incorporar elementos persas, sumándoselos así al sarraceno e hindú. En este período se encuentran los mejores arquitectos y el más conocido ejemplo de este estilo es el Taj Mahal.

Este Mausoleo de magnífica pureza, una de las maravillas del mundo, fue construido en el siglo XVII, por orden del gran mogol Shah Jahan, para inmortalizar el inmenso amor que sentía por la princesa Mumtaz Mahal, su esposa favorita, quien, luego de haberle dado diez hijos murió en plena juventud, llenando de congoja al emperador Mughal, el cual decidió perpetuar ese amor mandando a construir una tumba sin precedentes por su belleza.

El monarca empleó los servicios de veinte mil hombres provenientes de Europa y Oriente para poner en práctica el proyecto, el cual duró doce años y seis meses, tras los cuales quedó finalizado en el año 1653.

El Taj Mahal y su belleza arquitectónica

El Taj Mahal es un edificio de mármol blanco nieve dominado por una cúpula central en forma de corona y sostenido por cuatro cúpulas más pequeñas. En sus cuatro esquinas posee unos minaretes, a través de los cuales el arquitecto turco que lo construyó logró la perfecta armonía arquitectónica. Un inmenso jardín forma su contorno; los verdes árboles hacen que el mármol luzca todavía más blanco.

Aproximadamente diez mil gemas semipreciosas forman los pétalos de las flores y las ramas que adornan su estructura.

En su interior, el lapislázuli, el ágata y el jaspe, como también centenares de madreperlas, coralinas, topacios y alabastros, que el emperador hizo traer desde diferentes países, se incrustan como una multitud de piedras coloreadas sobre el mármol blanco, formando una taracea tan magníficamente pulida, que el dedo resbala sobre ella como sobre el mármol puro.

En el centro del vestíbulo del Taj se encuentran dos sarcófagos, que son las reproducciones exactas de las tumbas de Mumtaz Mahal y su esposo, quien diez años después fue a unirse con su amada.

Las verdaderas tumbas se encuentran en una cripta. Un alvéolo marca en la losa funeraria del rey el lugar de la frente: el fabuloso diamante que la adornaba, ha sido robado.

Enfrente de la entrada principal del mausoleo, una angosta y extensa pileta, con una línea de espejos de agua, constituye un conjunto del cual cada uno de sus detalles contribuye a aumentar su singular atractivo.

Algunas personas piensan que el Taj Mahal es más bello al amanecer, porque el mármol blanco se torna rosa. El edificio y su reflejo en la pileta centellea como rosadas gemas. Otros piensan que es más bello cuando el sol del medio día acentúa su majestuosa y nívea estructura. Otros estiman que es más hermoso en el crepúsculo. En las noches de luna llena, los turistas visitan el Taj para admirar sus dulces destellos plateados. Muchos se abrigan con frazadas y esperan la noche a la vera de la imponente pileta. Cuando llega la mañana y el Taj Mahal se torna, con la temprana salida del sol, de plateado a dorado, se alejan, para retornar quizás cuando la luna llena aparezca otra vez.

El Taj Mahal hoy

De acuerdo a una información proveniente de la India, el mausoleo está siendo dañado por la polución ambiental. Si bien esto no es evidente para los visitantes, sí lo es para los especialistas, quienes detectaron que en la parte superior de la cúpula central del edificio, el otrora níveo y reluciente mármol está perdiendo su esmalte, ?ese que una vez lo hizo sobresalir entre los monumentos del planeta y en honor al cual lo identifican con una perla que en un día de luna llena titila y resplandece?. Ahora, la tumba se está tornando grisácea debido a los poluentes que se depositan sobre ella, produciendo una reacción ácida al contactarse con la piedra. Mármol y piedras preciosas padecen una enfermedad debida a que la ciudad de Agra, donde se encuentra el Taj Mahal, ubicada a 204 Kilómetros de Nueva Delhi, segunda en la lista de los parques industriales, alberga a un sinnúmero de fábricas que diariamente lanzan al aire poluentes tóxicos. A esto se suma el hecho de que dos usinas termoeléctricas instaladas en la zona funcionan con deficiencia, contaminando la atmósfera; por cada cuatro megavatios, emiten siete toneladas de poluentes. Además, hasta hace algunos años, el ferrocarril contaba con máquinas que se movilizaban a vapor, un peligro que dejó de serlo gracias a Indira Gandhi, quien, antes de morir, preocupada por el destino del Taj Mahal, las reemplazó por otras más modernas, las diesel eléctricas.

Para suerte del mundo entero, con el objetivo de salvarlo, profesionales locales y extranjeros se han unido con el fin de mantener su belleza.

Debido a que la magnitud del daño no es de gravedad, podemos seguir diciendo que nada es fúnebre en este mausoleo, único en el mundo, último presente de un príncipe todopoderoso a su bienamada.

 
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