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Texto: Lic. Kamala Bonifazi
«Algo más que un lazo entre Oriente y Occidente». |
| TAGORE Y VICTORIA OCAMPO |
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Rabindranath Tagore, el poeta bengalí, es uno de los espíritus más brillantes del siglo. Como muy pocos pudieron hacerlo acercó a Occidente la esencia milenaria, pletórica, refinada y mística del antiguo Oriente. En el año 1913 su notoriedad alcanzó resonancias universales; por primera vez un hindú obtenía el premio Nobel de Literatura y así el pueblo oriental pudo fortalecer su espíritu dolido ante el poderío británico.
Luego de obtenido el premio Nobel comenzaron a pulular por el mundo entero las traducciones de sus libros que originariamente redactara en bengalí e inglés. Las primeras fueron firmadas por Zenobia Campubrí, la esposa de Juan Ramón Jiménez, el destacado escritor español.
Tagore, el más grande poeta moderno de la India, nació en Calcuta, el 6 de mayo de 1861. Su procedencia poseía influencias tanto intelectuales como religiosas sobre los cánones indios y dentro de esta perspectiva, su padre, Debendranath Tagore, era llamado "El Maharsi" (gran santo) debido a que el cúmulo de las convicciones religiosas que profesaba estaba destinado a renovar la doctrina que preconizaba el retorno a la enseñanza de los vedas a su original pureza. Ese hogar hizo que Rabindranath se formara dentro de un ámbito de arraigadas tradiciones; las que interiorizó como la luz rectora de su vida.
Alumno del Seminario Oriental de Calcuta, padeció las injusticias de un sistema educativo que no concordaba con sus ideales. Percatado de su inconformismo recibió una enseñanza integral y selecta a través de idóneos profesores particulares por iniciativa de su padre. En el año 1879, Rabindranath Tagore, pisaría esa tierra misteriosa, que luego le inspiraría el mayor respecto y admiración: la de la cultura occidental. Viaja entonces a Inglaterra para estudiar Derecho, pero pasaron los años y las diferencias existentes entre su mundo y la tierra londinense le fueron insalvables. Advierte, entre otras cosas, que su vocación no encontraría en el Derecho apoyatura alguna. Decide entonces regresar a la India. Entre tanto, se había compenetrado de esa cultura y adquirido el dominio perfecto del inglés.
Rabindranath se casó muy joven, a la edad de veintitrés años. A pedido de su padre se dirige a Shelidali, a orillas del Ganges, para administrar una de sus posesiones. Pasa en ese lugar paradisíaco nada menos que diecisiete años, suficientes para vislumbrar su más íntimo ser de poeta. Sus poesías infantiles, "Luna creciente", y su obra más conocida "Gitanjali" datan de esa época.
Tiempo después debió sufrir la tragedia más atroz que un ser humano puede soportar. A la edad de treinta y cinco años pierde a su mujer y a sus dos hijos por enfermedades que hoy serían perfectamente curables. Su poesía se torna más profunda y definitivamente se signa su acercamiento a Dios. Sumido en el dolor por la irreparable pérdida, busca un modo de sublimar su estado anímico y piensa que en la educación de los niños encontrará su soslayo aliviador. Funda así una escuela en Bengala, en las afueras del Bolpur, a treinta y tres leguas de Calcuta, a la que llamó Shantiniketan (Morada de Paz) en honor a ese lugar sacro: el "ashram", donde su padre acostumbraba retirarse a meditar. Para Tagore, el alumno debía aprender recibiendo la energía plena de la naturaleza, por ello se lo veía enseñando debajo de los árboles y sus alumnos descalzos en contacto con el césped. Hoy Shantiniketan es una Universidad Internacional.
Rabindranath y Victoria (Vijaya)
En el año 1920 Rabindranath Tagore comienza una extensa gira por toda Europa. Un año más tarde el gobierno del Perú lo invita a asistir a la celebración del centenario de la victoria de Ayacucho; por primera vez pisaría América latina. Pero enferma a bordo y los médicos porteños que lo examinan exigen especiales cuidados para su corazón. Categóricamente le prohíben cruzar la cordillera por ello su secretario personal Elmhirst, cancela el viaje. El poeta debía reposar antes de regresar a Europa por lo cual temporalmente ambos se instalan en el Plaza Hotel en Buenos Aires.
En esa situación crítica, una señora desconocida para ellos, pero reconocida admiradora del poeta, se dirige al hotel ofreciendo su quinta a fin de que Tagore se recuperara de su convalecencia. Esa señora era nada menos que Victoria Ocampo, la escritora argentina fundadora de "Sur", quien anhelaba conocer al autor de "Gitanjali".
Victoria no consiguió que sus padres le prestaran la quinta de Villa Ocampo. Pero no se rindió y le pide prestada a un primo una quinta cercana llamada "Miralrío". Eso era por una semana; pero Tagore no acababa de recuperarse; entonces tuvo que alquilarla y a pesar de que Victoria no podía afrontar el elevado alquiler de la misma, vendió su famosa tiara de brillantes y los 10.000 pesos de aquel entonces, obtenidos como producto, lo lograron.
Comenzarían aquí los días más felices de Victoria; surgiendo una amistad que trascendió los simples vínculos personales.
Ella le hizo conocer muchas personalidades, intelectuales de la época, de manera que no advirtiera siquiera por un momento la falta de los suyos. Entre otros muchos le presentó a Ricardo Güiraldes, quien todavía no había escrito "Don Segundo Sombra", el cual había viajado muchas veces a la India porque era fervoroso amante de ese país.
Victoria no se instaló junto al escritor, ella iba a visitarlo cuando sabía que recibía visitas o bien, cuando presentía que la necesitaba. Lo que lamentaban ambos era tener que valerse de un idioma vehicular como el inglés, porque ni él podía hablar el castellano, ni ella el bengalí.
En su estada en Buenos Aires escribió muchos versos en su lengua madre, los que publicó al llegar a la India bajo el título "Puravi" (Cántico del sol poniente). Cuando llegó Tagore a Buenos Aires, Victoria se preguntó qué regalo le podía hacer. Pensó en una quinta con balcón y vistas al río. La misma pregunta se hizo cuando llegó el momento de la partida. Pensó en el sillón que él había ocupado durante su estada y sin decirle nada lo envió al barco que partía a Europa vía a la India. En el libro "Puravi" habla del sillón con una enorme nostalgia... lo tuvo al lado de su cama hasta el día de su muerte. Actualmente se encuentra en el museo de Shantiniketan dentro de una vitrina, junto a la medalla del Premio Nobel y el libro "Puravi".
A mitad de camino entre Buenos Aires y Mar del Plata la radio le anuncia a Victoria que Rabindranath, su entrañable amigo ha muerto... 7 de agosto de 1941...
"Venga a verme antes de que sea demasiado tarde, siento que me voy...", -le escribía en sus últimas cartas a Victoria y en los mensajes que le enviaba con las personas que pasaban por allí, "Dígale a Victoria que hay cuartos de baño en Shantiniketan", agregaba, conociendo las manías de Victoria como ella las suyas. "...Que no se vaya a figurar que no los hay". Pero por desgracia nunca lo vería en su casa o en la avenida de "Sals" como él lo deseó; se despidió de él en un andén de estación. Era en verano, en París... Ahora en el camino de Mar del Plata era un adiós.
Tal es la inmensurable ligazón que surgió de estas dos almas; una oriental y la otra occidental, que Rabindranath la llamó cariñosamente "Vijaya" (Victoria en sánscrito). Algo más que un lazo entre Oriente y Occidente.
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