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Adolfo Cambiaso: Polo, destreza y pasión

Adolfo Cambiaso: Polo, destreza y pasión

Aunque numerosos premios y récords lo ubican como uno de los mejores polistas de toda la historia, Adolfo Cambiaso es mucho más que un deportista talentoso. Su visión empresarial le permitió convertir a su equipo “La Dolfina” en una marca exitosa con múltiples negocios, sumando hoy, el desafío que emprendió con la clonación de caballos de polo.

Adolfo Cambiaso siempre se sintió atraído por el deporte, nació un 15 de abril de 1975 en el partido bonaerense de Cañuelas, y desde muy pequeño, mostró interés por el golf, el tenis, el windsurf y otras actividades deportivas. Pero hubo una disciplina que lo cautivó en forma superlativa, fue en la estancia de su familia: el polo.
Hijo de Adolfo Marcelo Cambiaso Rodríguez y Martina de Estrada Láinez, tenía apenas doce años cuando consiguió el hándicap de dos goles. Cuatro años después, este joven talentoso ya triunfaba en Inglaterra. De allí que su capacidad innata para dominar con destreza a su caballo y el manejar el taco, lo hicieron brillar de manera muy precoz.
En el 1992 Adolfito, como lo llamaban por entonces, jugó su primer Abierto Argentino de Polo con el equipo “Ellerstina” y desde entonces no paró de crecer. Hoy es el máximo goleador histórico del Abierto, que ganó en quince oportunidades, y lleva veinticinco años interrumpidos con un hándicap de diez goles. En 2014, el Olimpia de Oro, lo consagró como el mejor deportista argentino de aquel año.

La Dolfina, su sello emblemático

Con solo veintiún años de edad, Cambiaso decidió fundar su propio club de polo: “La Dolfina”. El equipo pronto se posicionó entre los más poderosos del país, demostrando la buena visión y gestión de Adolfo; la meta deportiva no tardó en cumplirse y el paso del tiempo demostraría también que mantenerse en la cima iba a ser otro de sus hitos, pero este talentoso deportista siempre aspiró a más. Tal es así, que través de “La Dolfina Haras”, comenzó a criar caballos en Cañuelas, San Luis y Córdoba, rematando cada año en eventos especiales a sus mejores ejemplares.
La Dolfina Polo Club, por su parte, es un centro de alto rendimiento con más de una decena de canchas y numerosas caballerizas para que tanto principiantes como polistas expertos, puedan mejorar sus habilidades. Al lado del club de polo, Adolfito Cambiaso, como también suelen llamarlo, desarrolló un proyecto inmobiliario bautizado “La Dolfina Polo Ranch”, un barrio privado que apuesta a la calidad de vida y que incluye en su predio, un hotel boutique de lujo administrado por la cadena Grace Hotels.

 Marcando tendencias a nivel mundial

Adolfo Cambiaso tiene una aliada incondicional en cada uno de sus pasos: la ex modelo María Vázquez. La pareja se formó hace más de veinte años y formalizó la unión en el 2001. Fruto de ese amor nacieron Mía, Adolfo (Poroto) y Myla, quienes ya han mostrado sus intenciones de seguir los pasos de sus padres en el polo e incluso en la moda.

Junto a María Vázquez, Adolfo creó “La Dolfina Polo Lifestyle”, una marca inspirada en los valores y la estética de la actividad ecuestre. Las prendas conquistaron a hombres y mujeres de Argentina y del exterior, que están atentos a las novedades de los locales instalados en lugares emblemáticos como las Galerías Pacífico y el Alcorta Shopping; dos líneas de perfume, por otra parte, complementan las propuestas para vestir siempre a la moda y esencialmente con muy buen gusto..

Cambiaso tiene en claro que es un empresario exitoso, sin embargo, asegura que no le interesa saber cuánto dinero posee. Tampoco conoce con exactitud qué cantidad de gente logra vivir a partir de los negocios que genera, aunque manifiesta su satisfacción por el crecimiento económico de aquellos que lo rodean y que comparten con él, su trabajo y su pasión.

Uniendo pasiones deportivas

El polo siempre fue un deporte de elite. Pero Cambiaso, con sus logros en el plano competitivo y en los negocios, trascendió ese pequeño círculo. Y no solo eso: también se esforzó por acercarlo a la gente. Un momento clave tuvo lugar en el año 2002, cuando “La Dolfina” empezó a utilizar la camiseta de Nueva Chicago y los hinchas del club de Mataderos, comenzaron a acercarse a ver sus partidos, en vivo y en directo.
La magia de Adolfo hechizó incluso a los más grandes futbolistas de nuestro país. El polista tuvo la oportunidad de compartir encuentros con Diego Maradona y Lionel Messi, quienes le expresaron su admiración. Gabriel Batistuta, el golfista Andrés Romero y el tenista David Nalbandian, también forman parte del círculo de amistades y conocidos de Adolfo, quien, de hecho, suele jugar al golf y al tenis, además de divertirse con el windsurf.

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Texto: Lic. Kamala Bonifazi