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Decoraci贸n campestre: Belleza r煤stica

Decoraci贸n campestre: Belleza r煤stica

Maderas, hierros forjados, pinturas, tapices, flores y colores pasteles, son elementos que le dan a cada ambiente una apariencia agreste, ayudando a plasmar en el hogar la esencia del estilo ornamental conocido como farmhouse.

El caos urbano estresa y sumerge a millones de personas en un espiral de contaminación, y una saturación sonora que atentan contra la calidad de vida. Para alcanzar el bienestar y cuidar la salud, tanto física como mental, es fundamental lograr un marco de paz y armonía visual en nuestro entorno.


Que el hogar sea un refugio de paz e independencia, sin importar las dimensiones ni las disposiciones del inmueble, es imprescindible: siempre se puede renovar su apariencia y poner la creatividad al servicio de la estética. La decoración elegida para resaltar la belleza del departamento o de la casa que uno habita es un factor decisivo para experimentar sensaciones placenteras, en especial, si se adopta un estilo que promueva la libertad e inspire armonía.
La corriente ornamental definida en inglés como farmhouse, es ideal para contrarrestar el bullicio y el ritmo acelerado propio de las grandes ciudades. Con materiales asociados a la naturaleza, un orden rústico e ingenio, toda construcción alejada del campo puede transformarse en una morada con pinceladas rurales capaz de rendirle tributo a las viviendas típicas de los agricultores de Norteamérica.
Si bien la tendencia campestre se nutre del reciclaje y no exige perfección en la apariencia de pisos o paredes, para que el resultado sea lo más profesional posible y se advierta un equilibrio en los ambientes es necesario invertir en este proceso decorativo algo de tiempo y dinero.

Permitidos del farmhouse

La inspiración agraria tiene como protagonista al color blanco y busca la claridad en cada espacio, aunque para evitar la monotonía admite tonos beige y contrastes en lila, turquesa, marrón o negro. El desafío es lograr, a través de cada detalle y de la paleta elegida, un resultado delicado y romántico, dos características que permiten encontrar coincidencias entre esta modalidad ornamental y la propuesta conocida como shabby chic.
Extender la vida de diversas piezas o darles una nueva utilidad también son claves de la filosofía country. No hay restricciones ni condicionamientos al momento de descubrir la versatilidad de un objeto que ya ha cumplido su ciclo original.
Los almohadones de arpillera y las mantas logradas con retazos de ropa usada o materiales textiles antiguos tienen una presencia indiscutida en los dormitorios de esencia rural. Para darle vida a las paredes y espacios de todo el hogar, se aceptan estampados florales, adornos de frutas o verduras y diseños a cuadros o con rayas: desde la ropa de cama hasta las alfombras, cortinas, manteles, pinturas y tapices pueden cumplir esta regla siempre que se eviten los excesos para no sobrecargar la vista. Tampoco hay que olvidar la inspiración animal: en algún sitio tiene que haber tributos, de un modo u otro, a las vacas, a los caballos y a las demás especies de granja. La habitación infantil, por describir una posibilidad, puede embellecerse con peluches y juguetes que respondan a esta temática.
La madera maciza con huellas artesanales, en tanto, resulta perfecta para las mesas, así como los bancos rústicos, las sillas de metal y los cajones típicos de las verdulerías pintados a mano se aseguran protagonismo por favorecer el orden, la decoración y la comodidad.
La vajilla de la abuela y los muebles antiguos que se han ido heredando de generación en generación, lejos de ser discriminados por esta corriente, son los objetos más estimados. Si hay en los baúles o depósitos familiares teléfonos retro, lecheras, botellas de soda conservadas como recuerdo, frascos de vidrio, regaderas que evidencian en su aspecto el transcurso del tiempo, espejos decapados, vasijas rajadas, alacenas que han perdido su color original, lámparas colgantes de hierro y cestos de mimbre, la fortuna ha golpeado a la puerta: dentro del farmhouse, son tesoros de valor incalculable que hay que saber identificar, rescatar del olvido y exhibir con orgullo.

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Texto: Redacci贸n S贸lo L铆deres