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Pastelería deliciosa a la hora del té

Pastelería deliciosa a la hora del té

«La pastelería para la tarde es variada, casi infinita, clásica, diversa. Te invito a recorrer una breve y deliciosa selección, los sabores de siempre con fuertes raíces culturales.» Eileen Schmidt

 «Armar una mesa para la hora del té es lo más placentero de mi profesión y está unido a la viva sensación de lo familiar. La casa de mi bisabuela en el barrio de Fisherton, un mantel blanco y la mesa repleta de las más variadas exquisiteces. Y llegaba el momento más delicado: preparar el té, elegido en Harrod’s. Agua caliente, tetera de barro, la medida justa de hebras. Este evento se repetía cada fin de semana, cada cumpleaños, cada buena oportunidad para reunirse.»
Tradición anglosajona
Los llamados Hot Cross Buns son unos pancitos especiados ligeramente dulces y enriquecidos con pasas, clásicos durante la Semana Santa en países anglosajones, tradicionalmente preparados en Viernes Santo. Son muy populares y se asocian a diversas supersticiones y lo característico es la cruz que los adorna, que simboliza la crucifixión y se identifica así con el Viernes Santo.
Nunca puede faltar tampoco una mantecosa y sabrosa «Pound Cake» perfumada con piel de limón y rellena con crema de vainilla. Es muy interesante el nombre que recibe porque tradicionalmente está compuesto de una libra (pound en inglés) de cuatro ingredientes básicos: harina, huevos, manteca y azúcar. La medida puede ser distinta, pero la regla básica consiste en emplear siempre el mismo peso para cada ingrediente, por lo cual también se le llama pastel de los cuatro cuartos.
La alianza con chocolate es una tradición en nuestras mesas. Cuando el frío se hace sentir, una taza de chocolate con marshmallows para los más pequeños, siempre será una tarde de juegos y disfrute.
Y para los más grandes, un chocolate espumoso y especiado, con notas de anís estrellado, canela y caramelo. Indulgencias permitidas en largas tardes de charlas de otoño.
Paseando por Francia
Entre los clásicos se destaca por supuesto la tarta de masa sablée, crema diplomata y frutas frescas de estación. Enamorada de las frambuesas y arándanos, hoy fue mi elección. La crema diplomata es una delicadeza de las más versátiles, un balance justo de crema pastelera y crema de leche montada.
Si pasamos a Francia, no pueden faltar en nuestra selección unos sofisticados eclairs, rellenos de las más variadas cremas. Con glaseado brillante o crema montada, siempre son una opción tentadora. Mí preferido, crema de pistachos y chocolate.
Para quienes prefieren las texturas untuosas, una exquisita alternativa es el bávaros de chocolate blanco acompañado con salsa de frutillas. Aunque de origen francés, el nombre crema bávara, nos lleva a Alemania. Su creación se atribuye al gran Marie-Antoine Carème, por encontrarse la primera receta incluída en su libro.
Historias interesantes
La estrella es sin dudas el croissant y su interesantísima historia de origen que la vincula a la invasión turca.
Corría el 1683 y el imperio Otomano avanzaba dispuesto a invadir Viena, pero la ciudad estaba rodeada por completo por una muralla. Los soldados otomanos decidieron cavar túneles por debajo de la muralla que los llevase directamente al centro de la ciudad y sorprender a sus habitantes en mitad de la noche.
Los panaderos vieneses, trabajando en horas de la madrugada, presenciaron la emboscada de los turcos pudiendo así dar la voz de alarma, despertar al resto de la ciudad, aún dormida, y detener el ataque. Para celebrar la victoria y la resistencia de la ciudad de Viena contra los turcos, los panaderos crearon un bollo en forma de luna creciente, la misma luna que aparece en la bandera turca. Una forma de decir que se comieron a los turcos antes del desayuno. Fue María Antonieta, de origen austríaco, la que hizo llegar a la corte de Versailles el croissant junto con otros productos y dulces que acabaron por formar parte de la cultura culinaria francesa.
Alemania, mis recetas más queridas
Manzanas en otoño, cuando se hallan en su esplendor, nos regalan piezas que la tradición centroeuropea supo cultivar.
Mi receta preferida, «Apfelstrudel», tibi0, con aromas a manzanas especiadas, manteca y frutos secos. Según la tradición, la masa se estira a mano, literalmente, y debe quedar tan fina que se pueda leer una carta de amor a través de ella.
Y no puede faltar el Stollen, pan dulce navideño originario de Sajonia creado en el siglo XIV, son cientos de años de tradición en las mesas. Aprovechemos la estación fría para disfrutarlo, con su masa tierna de aromas de mazapán, almendras y mucha manteca
Variada, diversa, cálida, especiada, untuosa, la pastelería para el momento del té nos acoge con intensidad de sabores y aromas que bien podremos disfrutar y atesorar en cálidos instantes.

 



Texto: Eileen Schmidt