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Malena Ernman, su madre, era conocida como cantante de ópera y Svante Thunberg, su padre, debía su popularidad a su experiencia como actor, representante y productor teatral hasta que Greta, su hija mayor, se puso al frente de una causa que nos involucra a todos porque apunta a proteger el medio ambiente inculcando hábitos positivos. Simultáneamente, esta muchacha de ojos tan claros como sus mensajes, denuncia y expone a quienes atentan contra la ecología y agudizan la problemática del calentamiento global.

Greta nació el 3 de enero de 2003 en Estocolmo. Especialistas le diagnosticaron síndrome de Asperger después de evaluar ciertos comportamientos, pero ella, ajena a los encasillamientos, vive sin condicionamientos ni limitaciones, abrazando cruzadas nobles y aprovechando su tiempo libre para divertirse, bailar y reír. Al síndrome de Asperger, lo concibe como un regalo que la diferencia de los demás y la estimula notablemente tener esta condición que le permite reflexionar y comprender la realidad por fuera del marco que se considera tradicional. Con orgullo repite una y otra vez, que es muy directa, que sabe detectar mentiras y que no es una persona fácil de convencer. Tampoco las críticas ni las campañas de difamación la distraen. Nada la aleja de su verde objetivo de sembrar, a través del cuidado de la naturaleza, conciencia universal en beneficio de las próximas generaciones, protegiendo toda forma de vida sobre el planeta.

La importancia del sostén familiar

Greta Tintin Eleonora Ernman Thunberg, tal el nombre completo de esta chica seguida en Twitter por casi cinco millones de usuarios, evita trasladarse en avión por el elevado nivel de emisiones contaminantes de este transporte y no está presa de la fiebre consumista que promueve gastos innecesarios. En las temporadas previas al inicio de la huelga escolar que lideró a fin de ir a protestar al parlamento sueco, experimentó un cuadro depresivo, ataques de pánico y rechazo a la comida, signos de alarma para sus padres. Lloraba con frecuencia, no hablaba, abandonó el piano y su salud estaba muy frágil. Según ha trascendido, unos documentales centrados en la emergencia climática y la contaminación que exhibieron en su colegio, influyeron en su estado de ánimo y despertaron su necesidad de asumir un rol activo frente a estas problemáticas. Sus primeros esfuerzos se tradujeron en implementar una dieta sin proteína animal y en evitar adquirir cosas superfluas. Desde entonces, se siente estimulada y deposita su energía en trabajar en pos del bien común. El liderazgo conseguido, y la popularidad alcanzada, no le dan comodidad aunque sí siente una responsabilidad por estimular e inspirar con sus conductas a miles de jóvenes de diferentes nacionalidades que coinciden con sus ideales y siguen su ejemplo.

Para su alivio y satisfacción, su incondicional clan familiar decidió acompañar su lucha y no dudó en modificar el estilo de vida grupal. En el hogar de los Thunberg se dejó de consumir carne y sus integrantes ya no viajan en automóviles que requieren combustible ni en aeronaves. Un velero o el servicio del ferrocarril, son los que les permiten estar presente en cumbres y campañas a favor del medio ambiente dejando la menor huella de carbono posible.

Una publicación en inglés titulada “Our House is on Fire: Scenes of a Family and a Planet in Crisis” invita a descubrir pormenores de las vivencias de Greta y su entorno antes de perder el anonimato por su ferviente compromiso medioambiental. A la hora de describir los intereses de esta joven sueca tampoco se puede pasar por alto, su identificación como feminista. Desde su perspectiva, si no se logra la igualdad de género, es imposible conseguir justicia climática.

Soñando a lo grande

A su corta edad, Greta ya ha conseguido hacerse oír y respetar en este complejo universo marcado por ambiciones políticas y económicas. Es indudablemente, una jovencita sueca que ha logrado poner en boca de todos una seria realidad mundial que requiere prontas soluciones y reglamentos que perduren independientemente del gobierno de turno. Más allá de premiaciones y elogios en distintos idiomas, esta ambientalista ha sido musa de “Make a Difference”, una estatua a escala real confeccionada en bronce que concibió Christine Charlesworth y se erigió en la universidad británica de Winchester. 

Greta considera también muy valioso, por ejemplo, que una personalidad influyente como el Papa Francisco, manifieste su preocupación frente al cambio climático y con la seguridad que le da estar desnudando verdades para intentar salvar del colapso al planeta, se posiciona frente a importantes figuras con discursos que surgen desde lo más profundo de sus entrañas, provocándole ira en ciertas ocasiones y lágrimas de dolor en otros momentos.